TODOS SON HIPÓCRITAS

SÁBADO, 11 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Isaías 29:13-24; Tito 1:10-16

Tito 1:16: «Profesan conocer a Dios, pero con los hechos lo niegan, siendo abominables y rebeldes, reprobados en cuanto a toda buena obra».

La hipocresía se ve fea en cualquiera. Un vestido feo en una novia hermosa sigue siendo un vestido feo. Una obra de arte fea en una galería hermosa sigue siendo una obra de arte fea. Las redes sociales están saturadas de personas que dicen (o han dicho) una cosa y luego hacen otra. Todos son hipócritas; nadie vive la vida perfectamente en línea con lo que cree.

A los falsos maestros se les puede identificar por su hipocresía. Afirman tener un conocimiento especial acerca de Dios, por algún otro tipo de revelación “especial”. Sin embargo, en sus vidas personales, estos falsos maestros muestran de todo menos buenas obras. Son abominables, y el sentido es que pervierten la justicia (véase Pr. 17:15; probablemente por medio de sobornos; recuerda, son codiciosos de ganancias deshonestas); son desobedientes (en privado, quebrantando la Ley de Dios y sin arrepentirse de ello); son reprobados (descalificados; moralmente despreciables). En otras palabras, la vida de los falsos maestros muestra un estilo de vida repugnante y asqueroso que no concuerda en absoluto con la Palabra de Dios.

Contrasta toda esa descripción con lo que la Biblia requiere de los ancianos (1:6-9). Los hombres bíblicamente calificados para guiar la iglesia de Dios y enseñar deben tener una calidad de carácter que produzca un estilo de vida piadoso. La doctrina importa; la doctrina verdadera conduce a una vida verdadera.

Aquí hay tres preguntas sencillas para ayudar a identificar la falsa enseñanza: 1) ¿Concuerda la enseñanza con la Escritura? 2) ¿Es la enseñanza espiritual y transformadora del corazón? 3) ¿Conduce la enseñanza a una vida piadosa o a la hipocresía?

Sugerencias para la oración: Ora para que la iglesia sea protegida de la falsa enseñanza. Ora para que la iglesia sea purificada por el evangelio de la verdad y para que el pueblo de Dios permanezca firme en la sana doctrina. Ora por tus ancianos y ministro.

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