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EL SERVICIO Y LOS DONES

VIERNES, 6 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Romanos 12:3-8

Romanos 12:6: «De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada…»

El crecimiento en la semejanza a Cristo implica servir, pero ¿dónde debemos servir? Hay varias claves que nos ayudan a responder esta pregunta y que esperamos considerar durante los próximos días.

La primera clave del servicio es considerar tus dones. Los dones espirituales son áreas de capacidad y de gozo que Dios nos da en Cristo. Servir nunca es fácil, porque siempre implica morir a uno mismo para vivir para Dios (y debemos hacerlo, ¡porque para nosotros el vivir es Cristo, Fil 1:21!). No debemos pensar que los dones espirituales son áreas de comodidad o lugares de servicio que no exigen sacrificio. Servir siempre cuesta, pero los dones espirituales son áreas en las que Dios nos ha dado capacidad y en las que, al vivir para él y morir a nosotros mismos, hallamos el gozo del Espíritu (aun cuando cueste).

Los dones del Espíritu son muy diversos. No se trata solo de leer la Biblia. Bezaleel fue ungido por el Espíritu para ser un gran artesano y constructor que usó sus dones para la gloria de Dios (véase Éx 31:1-5). Romanos 12 menciona dones como la enseñanza, la generosidad, el liderazgo y la misericordia. Los dones espirituales pueden verse en la capacidad de dirigir un buen estudio bíblico o de predicar un buen sermón, pero también en la bondad de una enfermera o de una madre, o en la excelencia de quien administra una oficina y hace su trabajo para la gloria de Dios.

¿En qué podrías usar mejor tus dones para Dios y su gloria?

Sugerencias para la oración: Pide a Dios que te ayude a valorar y a usar los dones que él te ha dado.

LA DISCIPLINA DE LA SANTIFICACIÓN: PARTE 2

JUEVES, 5 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Romanos 6:11-14

Romanos 6:13b: «presentaos vosotros mismos a Dios como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos de justicia».

Tengo un recuerdo muy vivo de mi niñez que tiene que ver con el papá de un buen amigo. Siempre llevaba consigo una bolsa de maní, ¡y comía muchísimo! Recuerdo haberle preguntado a mi amigo por esa costumbre de su papá. Me contó que su papá comía maní porque estaba tratando de dejar de fumar. ¡Cada vez que le daban ganas de encender un cigarrillo, debía salir a tomar aire fresco y comer maní!

Dios no nos llama simplemente a dejar de pecar. Nos llama a tomar nuestro tiempo, nuestra mente, nuestras energías y nuestras acciones, y a emplearlos no para lo pecaminoso, sino para lo piadoso. La santificación no es solo una batalla a puño limpio para hacer morir el pecado, en la que intervienen nuestra voluntad y nuestra disciplina. Es también un acto de disciplina y de dominio propio por el cual comenzamos a vivir activamente para la gloria de Dios, al servicio de Cristo y de su pueblo, tanto de los que ya han sido hallados como de los que aún están perdidos.

Las verdaderas disciplinas espirituales no son únicamente leer la Biblia y orar, por provechosas que sean estas cosas. Incluyen también el servicio, la adoración, el alcance evangelístico, el ministerio de misericordia y mucho más. No solo debemos vernos, por la fe, como muertos al pecado; también debemos vernos, por la fe, como vivos para Dios (véase Gá 2:20). Esto significa que nos vemos como el pueblo del Señor, como su ejército. Estamos aquí para la gloria de Dios: ¿cómo podemos reflejarla? Sean cuales sean los dones y talentos que tengamos, sean cuales sean las necesidades que nos rodeen, ¡ofrezcámonos como instrumentos de justicia para la gloria de Dios!

Sugerencias para la oración: Pide que Dios te muestre maneras de crecer en el vivir para él.

LA DISCIPLINA DE LA SANTIFICACIÓN: PARTE 1

MIÉRCOLES, 4 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Romanos 6:11-14

Romanos 6:12: «No reine, pues, el pecado en vuestro cuerpo mortal, de modo que lo obedezcáis en sus concupiscencias».

Romanos 6:12 viene inmediatamente después de Romanos 6:11. El llamado a la santidad no consiste solamente en vernos a la luz de la obra de Cristo, sino también en poner en práctica, en nuestra vida diaria, la realidad de esa obra. Después de que Pablo da su primer mandato en el libro de Romanos, en 6:11, ¡enseguida viene otro pisándole los talones! Considérate muerto al pecado pero vivo para Dios… ¡y, por lo tanto, no permitas que el pecado reine en ti!

Esto es lo que podríamos llamar la parte «a puño limpio» de la santificación. En todo cristiano hay una guerra: «el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne» (Gá 5:17). Crecer en la gracia no significa solamente reconocer y creer el poder transformador de Cristo en nosotros por el Espíritu, sino también vivir conforme a ese poder transformador: ¡combatir el pecado y no obedecer los deseos pecaminosos que a veces nos vienen a la mente! En ocasiones es una batalla contra nuestra propia voluntad. Debemos negarnos a seguir las tentaciones que nos llevarían a actuar como si no hubiéramos sido redimidos. No es tarea fácil, como Pablo lo mostrará en Ro 7:18-19, pero la santificación no puede experimentarse sin ella. La santificación supone una mentalidad moldeada por la fe en la obra de Cristo, pero también una conducta moldeada por la fe en la obra de Cristo.

¿Dónde debes combatir hoy el reinado del pecado?

Sugerencias para la oración: Pide la ayuda de Dios para hacer morir pecados específicos en tu vida.

LA BATALLA DE LA MENTE

MARTES, 3 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Romanos 6:1-14

Romanos 6:11: «Así también vosotros consideraos muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús, Señor nuestro».

Romanos 6:11 contiene el primer mandato de todo el libro de Romanos. Durante más de cinco capítulos, Pablo ha escrito acerca de la belleza del evangelio. Ha expuesto el pecado del hombre, la obra de Dios en Cristo, la importancia de la fe y, por último, en el capítulo 5, la gran bendición de estar en Cristo, a la cual nos referimos en el devocional de ayer. Ahora Pablo está listo para llamar a la iglesia a actuar. ¿Por dónde debe comenzar nuestra respuesta? ¡Pablo dice que debe comenzar en nuestros pensamientos y en nuestra mente! Debemos «considerarnos» muertos al pecado y vivos para Dios en Cristo Jesús.

Para crecer en santidad, debemos tener el fundamento correcto. «Considerarnos» es tenernos por algo, o pensar de nosotros mismos de cierta manera. Cuando pensamos en nosotros, debemos pensar que de verdad estamos muertos al pecado.

1 Juan 1:8 nos dice que no hay nadie sin pecado. Así que no nos consideramos muertos al pecado porque seamos impecables, sino porque, en la conversión, realmente morimos (véanse Gá 2:20; 6:14; Col 3:3, etc.). El pecado ya no es nuestro amo. Debemos vernos a nosotros mismos a través de la cruz, entendiendo lo que significa haber nacido de nuevo. A pesar de la presencia continua del pecado, en Cristo debemos reconocer y tener por cierto que hemos muerto al pecado y que estamos vivos para Dios.

¿Te ves a ti mismo de esta manera?

Sugerencias para la oración: Ora para que Dios te ayude a verte a ti mismo a la luz de la obra consumada de Cristo.

EL FUNDAMENTO

LUNES, 2 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Colosenses 3:12-17

Colosenses 3:12: «Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia…»

En lo que respecta a la santificación, el hecho de que seamos a la vez santificados y en proceso de ser santificados es esencial para crecer en el Señor. El teólogo reformado G. C. Berkouwer afirmó que la verdadera santificación se sostiene o se desploma según la manera en que el cristiano entienda que Cristo ya lo ha hecho santo.

Si procuramos crecer en santidad para ser perdonados y aceptados delante de Dios, tenemos la vida cristiana al revés. Este enfoque hace imposible un verdadero crecimiento en la piedad, porque nuestros esfuerzos descansarían sobre nosotros mismos. Nuestra santidad sería como la casa edificada sobre la arena de la que habló Jesús en Mateo 7: por fuera quizás luzca bien, pero no tiene consistencia a la hora de la prueba.

Pero si crecemos en santidad como escogidos de Dios que ya son santos y amados en Cristo, entonces tenemos el fundamento sobre el cual puede producirse una verdadera transformación de vida. Esto no significa que crecer en Cristo sea fácil. La Biblia describe el crecimiento con expresiones como «hacer morir» o «pelear la buena batalla». La santificación exige esfuerzo, pero en Cristo ese esfuerzo da fruto. Como escogidos de Dios, podemos de veras revestirnos de un carácter semejante al de Cristo y acercarnos más a Dios a lo largo de nuestra vida.

¿Estás creciendo en las cosas de Dios? ¿Estás sobre el fundamento correcto para un crecimiento genuino? Dios nos llama a trabajar, pero a hacerlo como quienes él ama y ha hecho santos en Cristo. ¡Que Dios nos ayude a responder!

Sugerencias para la oración: Ora para que Dios nos ayude a edificar sobre su fundamento un verdadero crecimiento en la semejanza a Cristo.

SANTIFICADOS

DOMINGO, 1 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: 1 Corintios 6:9-11

1 Corintios 6:11: «Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios».

1 Corintios 6:9-11 es una hermosa seguridad de perdón. Los versículos 9 y 10 muestran las exigencias del justo juicio de Dios. El versículo 11 muestra el poder de la salvación que Dios concede por su gracia en Cristo, y destaca el cambio definitivo y poderoso que se produce en los creyentes cuando vienen a Cristo: son lavados, santificados y justificados en el nombre de Jesús.

Los teólogos suelen distinguir entre la santificación y la justificación en cuanto al tiempo. La justificación es una declaración hecha una vez para siempre, mediante la cual Dios, por causa de la obra consumada de Cristo y por medio de la fe en él, declara justo al pecador. Esta declaración es definitiva. Los cristianos no son más justificados con el paso del tiempo y, cuando luchan en su vida cristiana, tampoco son menos justificados.

La santificación se describe de otra manera. Según numerosos pasajes de la Biblia, es el proceso de ser hechos santos. Crece de manera progresiva a lo largo de toda nuestra vida cristiana, a medida que el Espíritu obra en el creyente para conformarlo cada vez más a Jesús, su Salvador.

Pero el versículo 11 habla de la santificación en tiempo pasado, como si ya se hubiera cumplido de una vez para siempre. Entonces, ¿qué es verdad de ti? Si eres cristiano, ¿has sido santificado, o estás siendo santificado? ¿Por qué es importante esto cuando procuramos caminar más cerca de Dios?

Sugerencias para la oración: Pide que Dios te ayude a entender su obra en ti por medio de Cristo.

INTRODUCCIÓN AL MES DE SEPTIEMBRE

La santificación es un proceso mediante el cual los cristianos crecen en santidad, es decir, en cercanía al Señor. Es el fruto inevitable de la salvación. Cuando un cristiano nace de nuevo, queda unido a la vid que es Cristo (Juan 15) y, como consecuencia, el Espíritu de Cristo corre por sus venas (por decirlo así). Está unido a la vid como una rama, y el resultado es que dará fruto.

Pero la santificación dista mucho de ser automática. Es un fruto inevitable de la justificación y una consecuencia de la unión con Cristo, pero no siempre es fácil. Avanza y se detiene, progresa y retrocede. Requiere esfuerzo y sacrificio. Implica arrepentimiento y renovación, y puede tener tiempos tanto de apagar al Espíritu como de ser llenos del Espíritu. Y a pesar de todo ello, mientras más te acercas a Dios, más sientes tu propio pecado y más lejos de Dios puedes sentirte. La santificación es un fruto inevitable, pero no un fruto fácil.El objetivo de estos devocionales es ayudarte a crecer en la comprensión de la santificación y a ser cada vez más santificado. Nos tomaremos el tiempo de examinar varios hermosos pasajes bíblicos sobre la santificación y de ver cómo podemos seguir andando en el Espíritu por la gracia de Dios. Que el Señor use la enseñanza de su palabra para fortalecerte en tu andar con él.

Acerca del autor del mes de septiembre:

El pastor Greg Bylsma es pastor de la Iglesia Reformada Living Water de Brantford, Ontario (iglesia miembro de las Iglesias Reformadas Unidas de Norteamérica, URCNA). Está casado con su esposa Charity desde hace 25 años, y el Señor los ha bendecido con cuatro hijos. Es egresado del Seminario Reformado Mid-America y fue ordenado al ministerio del evangelio en 2005. Después de más de 20 años en el ministerio, sigue amando su trabajo y considera un honor increíble poder enseñar a otros acerca de la hermosura de Jesucristo.

LO PRIMERO EN LA LISTA DE TAREAS

SÁBADO, 31 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Salmo 16

Salmo 16:8-9: «A Jehová he puesto siempre delante de mí; porque está a mi diestra no seré conmovido. Por tanto se alegró mi corazón, y se gozó mi alma…»

Este mes estudiamos lo que significa conocer a Dios. Aprendimos que el Dios que puede conocerse es el Dios de la Biblia, el Dios revelado en Jesús, el Dios trino. La manera de comenzar a conocerlo es esta: aprender de su carácter y de sus caminos mediante la lectura de la Escritura. Saber describirlo y verlo obrar en los relatos bíblicos. Verlo en Jesús. Juntos consideramos la bondad y la gracia de Dios, así como su severidad y su ira.

Ver a Dios de esta manera nos llevó a mirarnos a nosotros mismos. No somos autosuficientes; más bien, somos caídos, malos, débiles y nos dirigimos al infierno, a menos que Jesús nos salve. Esto nos condujo al siguiente paso para conocer a Dios: tener una relación personal con él. Podemos pedir su misericordia por medio de la obra salvadora de Jesús en la cruz. Podemos descansar en el compromiso de Dios de perdonar a los pecadores. El cristiano entonces conoce más a Dios al aprender a ser discípulo de Jesús. Crece en la fe mediante la oración y la obediencia a la voluntad de Dios. Finalmente, ayer aprendimos que conocer a Dios lleva al creyente a la conclusión de que Dios es su todo en todo.

Y este es el corazón de la religión bíblica: que, suceda lo que suceda, el creyente se regocija en el Señor. Conocer a Dios por medio de Jesús es el secreto para hallar verdadera libertad y plenitud. En conclusión, la prioridad del creyente para hoy no es cómo celebrar mejor el Día de la Reforma, sino crecer en el conocimiento de Dios por medio de Jesús.

Sugerencias para la oración: Pide a Dios que te haga crecer en conocerlo y en deleitarte en él.

TODO EN TODOS

VIERNES, 30 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Romanos 8:31-39

Romanos 8:31: «¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?»

Nuestro estudio acerca de Dios nos conduce a este punto: Dios basta. Él es todo lo que necesitamos. Él es suficiente. ¿Qué significa esto? Examinemos cómo lo expresa Pablo en Romanos 8.

Primero, «si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?». Dios basta porque él es el protector del creyente. El Padre sostiene, provee y guía a sus hijos, y lo hará fielmente porque es su compromiso de pacto. Dios siempre cumple sus promesas. Por tanto, el creyente puede confiar en él y tener libertad del temor y del pánico. Puede tener fuerzas para la batalla.

Segundo, ya que Dios nos dio a su Hijo —un don incomparablemente rico— sin duda seguirá dándonos toda cosa buena que necesitemos. Los creyentes no necesitan buscar en otra parte la felicidad o el sentido de la vida. Dios ciertamente les dará buenas obras que hacer y los dones para hacerlas. Dios les dará vida eterna con él.

Tercero, Dios nos justificó; entonces, ¿quién queda para condenarnos? Nadie. Dios es el campeón soberano y mantiene segura la vida de sus hijos. Los creyentes están libres de acusación.

Finalmente, nada puede separar al creyente del amor de Dios. Nada puede sucederle al creyente que le quite el amor de Dios. Nada de lo que el creyente piense o haga le quita el amor de Dios. Dios mantiene siempre a sus hijos recibiendo su amor divino. Su copa rebosa.

Por tanto, Dios es el todo en todo del creyente. Los creyentes son más que vencedores por medio de aquel que los amó. Dios basta.

Sugerencias para la oración: Creyente, alaba a Dios por ser tu protector, el dador de buenos dones, tu campeón y tu guardador. Pídele que haga de estas verdades creencias firmes en tu corazón, que corrija cualquier mentira que puedas sostener y que, en su lugar, haga de tu corazón un camino hacia Sion.

NIÑOS CRISTIANOS QUE MADURAN HASTA SER ADULTOS

JUEVES, 29 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Efesios 4:11-16 y Santiago 1:2-4

Santiago 1:2: «Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas».

Hay dos errores que las personas suelen tener acerca de la vida cristiana. El primero es pensar que los cristianos tienen una vida libre de problemas y siempre agradable. Esperan felicidad, sin dolor ni tristeza. El error completamente opuesto es pensar que la vida cristiana está llena de aflicción y tristeza, mientras se arrastran por las dificultades en la tierra y anhelan después la esperanza de la gloria celestial. ¿Ves los errores de estas dos ideas?

La verdad es que Dios es tierno con los cristianos nuevos. Les permite experimentar respuestas notables a sus oraciones, ver providencias asombrosas, sentir con facilidad la profundidad de su amor y ver el fruto del Espíritu obrando en su vida. Esto puede parecer una vida sin problemas; pero luego llega la dificultad.

Dios quiere que los cristianos maduren. A medida que pueden soportar más, Dios les permite experimentar tanto ideas contrarias a su verdad como influencias que los desalientan. El propósito de estas aflicciones y tristezas dolorosas es forjar el carácter de los cristianos, fortalecer su fe y prepararlos para ayudar a otros. Dios el Padre se duele cuando sus hijos sufren, y los consuela. Los protege de experiencias que sabe que no pueden soportar. Hay gozo al pasar por tristezas, porque los cristianos crecen en un conocimiento más profundo de Dios y una comunión más cercana con él. El cristiano depende menos de sí mismo y se aferra más a Dios. Sí, el cristiano tiene una esperanza gozosa del cielo, pero también tiene gozo para hoy, al regocijarse siempre en el Señor.

Sugerencias para la oración: Pide a Dios que corrija las mentiras que crees y las reemplace con su verdad. Pídele que te anime y te consuele en el dolor y la tristeza que estás experimentando ahora mismo.