EL DIOS TRINO NOS SALVA

SÁBADO, 2 DE MAYO

Lectura bíblica: Efesios 1

1 Pedro 1:1-2: «a los expatriados… elegidos según la satisfacción de Dios Padre en santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de Jesucristo: Gracia y paz os sean multiplicadas».

En el versículo 2, Pedro ahora nos dice que el Dios trino nos salva. Los cristianos son ordenados a vida espiritual por la elección soberana de Dios el Padre. Esta elección no se basó en una fe prevista, sino solo en la elección divina, porque Dios nos conocía antes de que el mundo comenzara. Pablo declara: «Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, y nos predestinó para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad» (Ef 1:4-5). El pueblo de Dios es aquel que fue escogido en Cristo y en el tiempo perfecto de Dios, él ordenó que nos arrepintiéramos, creyéramos el evangelio y fuéramos salvos.

Aquellos que están en Cristo por la fe han sido designados para la limpieza por su sangre. La palabra rociamiento aquí se refiere a la limpieza ceremonial del sistema sacrificial del Antiguo Testamento. Los muchos sacrificios y ritos sacerdotales eran sombras de la única ofrenda y obra sacerdotal de Cristo en favor de su pueblo del pacto. También somos partícipes de la obediencia de Cristo y así hechos conformes a la norma de santidad de Dios. Cristo nos hace perfectamente aceptables ante Dios el Padre.

El Espíritu Santo nos aplica la obra de redención de Cristo y cumple la voluntad del Padre para nuestra elección. La obra del Espíritu es interna y él trata con nuestros corazones para hacernos dispuestos a aceptar a Cristo como nuestro Salvador. Él ilumina nuestras mentes para ver nuestro pecado y ver nuestra necesidad de un Salvador que nos limpie y nos salve. ¡Qué gran Dios trino que nos salva!

Sugerencias para la oración: Alaba al Dios trino que salva a su pueblo de su pecado. Agradece a Dios el Padre que no nos dejó perecer y morir, sino que envió a su Hijo a derramar su preciosa sangre para limpiarnos y envió a su Espíritu para despertarnos a nuestra necesidad de Jesucristo.

Deja un comentario