DOMINGO, 3 DE MAYO
Lectura bíblica: Salmo 145
1 Pedro 1:3: «Bendito el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que según su grande misericordia nos hizo renacer para una esperanza viva, por la resurrección de Jesucristo de los muertos».
Este día festivo de descanso es un día de adoración y alabanza a nuestro Dios del pacto. Una motivación importante para nuestra adoración se debe al hecho de que nuestro Padre celestial se deleita en mostrarnos misericordia y darnos una esperanza viva futura en Cristo. Pedro declara su grande misericordia, lo cual muestra que la misericordia del Padre es rica, abundante y desbordante. ¡Así como él es grande, también lo es su misericordia hacia nosotros!
Es por la riqueza de su misericordia que nos hizo renacer. ¿Qué es esto? Si puedo decirlo de manera sencilla, implica un cambio radical en un pecador de la muerte espiritual a la vida espiritual y se centra en lo que Dios hace para traer vida espiritual al corazón de uno que está muerto en delitos y pecados. Jesús nos dice: «El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios» (Jn 3:3). Así, la misericordia del Padre es necesaria tal como nuestra vida espiritual es necesaria si hemos de entrar en el reino de Dios.
Nota la importante conexión entre la muerte y resurrección de Jesús y la vida espiritual del cristiano. Es por la muerte física y la resurrección de Jesús que tenemos vida espiritual, la cual nos rescata de la muerte espiritual. Piénsalo de esta manera: si no tenemos esta vida espiritual dentro de nosotros, nuestras vidas son en realidad sin esperanza, ¡aun si no nos damos cuenta! ¿Has nacido de nuevo en Cristo? Si es así, ¡posees una esperanza viva!
Sugerencias para la oración: Agradece al Señor que su misericordia es rica, abundante y desbordante y que por esta misericordia, ha concedido a su pueblo vida espiritual de la muerte espiritual y que voluntariamente nos da una esperanza viva en lugar de dejarnos en una vida de miseria y desesperanza.
