LUNES 27 DE ABRIL
Lectura bíblica: Hechos 10:9-23
Hechos 10:15: «Le vino una voz por segunda vez: Lo que Dios limpió, no lo llames tú común».
¿Por qué se les ordenó a los judíos no comer cerdo y varias otras carnes? Levítico 11 explica cuáles animales son limpios y cuáles inmundos. Levítico 20:25-26 les instruye, diciendo: «Por tanto, vosotros haréis diferencia entre animal limpio e inmundo, y entre ave inmunda y limpia; y no contaminéis vuestras personas con los animales, ni con las aves, ni con nada que se arrastra sobre la tierra, los cuales os he apartado por inmundos. Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos».
A veces los judíos pensaban que no comer ciertos alimentos los hacía santos, pero el propósito de no comer ciertos alimentos era recordarles que son santos por el pacto que Dios hizo con ellos y por eso no debían comer ciertos alimentos. Ahora, Jesús vino a cumplir esa ley; por la fe en Cristo somos santos y vemos el pacto extendido más allá de los hijos de Abraham. Esta era parte de la intención del pacto, pues Dios le dijo a Abraham que en su simiente serían benditas todas las naciones.
Jesús está preparando a Pedro para llevar las buenas nuevas de Jesucristo a los gentiles (no judíos). Los gentiles eran considerados inmundos. Pedro nunca habría entrado en la casa de un gentil. Ahora, ¿puede Pedro confiar en la nueva obra de Cristo, que trae la gracia de Dios que haría limpios a los gentiles?
Sugerencias para la oración: Agradezca al Señor que su gracia purificadora viene a los gentiles como usted y yo. Ore para que no sea obstaculizado por el orgullo o el amor a las comodidades, sino que pueda ser una bendición para quienes le rodean.
