ADORNAR LA DOCTRINA DE DIOS NUESTRO SALVADOR

VIERNES, 17 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Pedro 2:13-25; Tito 2:1-10

Tito 2:9-10: «Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones, no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador».

Los cristianos deben ser distintos en el trabajo y en sus relaciones laborales.
Todos trabajan para alguien más. Aun si tienes tu propio negocio, trabajas para tus clientes. Como cristianos, pertenecemos a un Maestro mayor, y le pertenecemos como siervos. Cristo nos compró con Su propia sangre para redimirnos del pecado, para ser Suyos, y porque estamos «atados» a Cristo le servimos.

Trabajamos en una estructura similar: nuestro empleador o cliente nos ha dado un trabajo para hacer y nos pagará un salario justo por hacerlo. Nos sometemos haciendo un buen trabajo. Podemos hacerlo con gozo y de manera agradable, sin discusiones, porque en última instancia nuestro trabajo es para Cristo (ver Ef 6:5-8; 1 Pe 2:18-25). Aun los incrédulos pueden reconocer a los cristianos que trabajan con fidelidad (como José, Daniel, Nehemías).

Sin embargo, los cristianos pueden ser culpables de quejarse del jefe, de las condiciones laborales o del salario. Pueden ser culpables de robar a sus empleadores, ya sea por robo real, o llegando tarde o saliendo temprano, o dedicando tiempo de trabajo a asuntos personales, como revisar redes sociales o enviar mensajes a amigos durante el trabajo.

Como cristianos, nuestro trabajo está destinado a “adornar” el evangelio. Como un joyero que cuidadosamente coloca un diamante para que no se suelte de su engaste y quede en el mejor ángulo para reflejar la luz que lo ilumina, así nuestro trabajo debe poner el evangelio de nuestro Salvador en el mejor lugar delante de los demás.

Sugerencias para la oración: Ora por un servicio gozoso y humilde en el trabajo. Ora con arrepentimiento por donde hayas pecado en tu trabajo. Ora para que tu trabajo «adorne la doctrina de Dios nuestro Salvador».

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