SÁBADO, 18 DE OCTUBRE
Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-11; Tito 2:11-15
Tito 2:11-12: «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente».
En la vida, a menudo recibimos instrucciones sobre lo que debemos hacer antes de recibir las razones de por qué debemos hacerlo. Pablo escribe de esa manera aquí, diciéndonos por qué debemos vivir como cristianos.
El fundamento bíblico y teológico para la vida cristiana se encuentra en dos «apariciones». La primera aparición es la primera venida de Cristo. Cuando Cristo vino, la gracia de Dios se manifestó más claramente que antes. Toda la Biblia proclama la gracia de Dios. Jesús encarnó, vivió y demostró la gracia de Dios en toda Su vida, ministerio, sufrimiento, muerte, resurrección y ascensión. Todas Sus enseñanzas y milagros, todos Sus encuentros con la gente y con los líderes judíos, revelaron la verdad del Reino de Dios.
Somos salvos por gracia. Cristo vino por la gracia de Dios, su favor inmerecido hacia nosotros. Cuando escuches el saludo de Dios en la adoración mañana, serás recordado de esa gracia de Dios, dada a ti en Jesucristo, la cual debes recibir por la fe. La gracia de Dios será predicada.
Porque somos salvos por gracia, y porque Cristo apareció por nosotros, ahora estamos llamados y capacitados para vivir para Cristo. Cristo nos ha “enseñado”, instruido como a un niño pequeño, a hacer dos cosas: primero, en lo negativo, a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos; segundo, en lo positivo, a vivir de manera sobria, justa y piadosa. Debemos renunciar al camino antiguo y vivir en el nuevo. Podemos y debemos hacer esto por la gracia de Dios en Cristo.
Sugerencias para la oración: Que seas asegurado de la gracia de Dios en Cristo. Que seas preparado para la adoración mañana para recibir la gracia de Dios, para regocijarte en la gracia de Dios y para vivir por la gracia de Dios.
