MIÉRCOLES, 26 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Lucas 12:13-21
Proverbios 15:27: «Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece el soborno vivirá».
Una pregunta interesante para hacerse en esta época del año es: ¿por qué tiene que haber tanto énfasis en dar juguetes y regalos a los niños? Ese es un énfasis mundano, propio de quienes no conocen a Cristo, que se ha impuesto sobre la celebración navideña. En una región donde viví, los bomberos, la asociación de familias de acogida, el Ejército de Salvación y algunas iglesias locales organizaban campañas de juguetes. Había familias que aparecían en dos o tres de esas listas, cuyos hijos recibían una bonanza de regalos. Esto se ha impuesto sobre la celebración cristiana de la encarnación de Jesús. ¿Por qué están nuestras iglesias y denominaciones cristianas enfocándose tanto en dar regalos, en lugar de enfocarse en Jesús?
Tengo una pregunta seria: ¿acaso toda esta entrega de regalos en Navidad no es una forma de caridad tóxica? Permíteme explicar. Hay un énfasis tan fuerte en regalar cosas gratuitamente, que quienes están en necesidad llegan a depender aún más de la caridad. No hay un sentido en que esto represente una ayuda para salir de la pobreza, sino que se convierte en un simple dar que mantiene a las familias atrapadas en ciclos de necesidad.
Me pregunto también si el hecho de dar regalos, o hacer donaciones a agencias que atienden a personas pobres, perpetúa un ciclo de codicia. Cuando una familia carece de lo más básico, ¿por qué se le da prioridad a entregar juguetes, juegos y videojuegos que celebran la codicia y el consumo del mundo? Aun si se han de dar regalos, ¿cuál sería un regalo sabio, de modo que no se cultive la codicia en el corazón de quienes los reciben?
Sugerencias para la oración: Ora por las familias que buscan salir de la pobreza; pide sabiduría para las iglesias locales y las familias cristianas, para que sepan cómo ayudar verdaderamente a los necesitados.
