TENTADOS A LA GULA NAVIDEÑA

JUEVES, 27 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Colosenses 3:12-17

Proverbios 23:2: «Y pon cuchillo a tu garganta, si tienes gran apetito». [La palabra «apetito» también significa «gula».]

¿Cuál es tu recuerdo favorito relacionado con las comidas navideñas? Yo recuerdo claramente a una tía que siempre preparaba una ensalada de papa de un amarillo brillante. Le ponía mostaza al platillo. Esto fue en los años setenta. Ese plato se sumaba a una mesa que ya estaba repleta de todo tipo de alimentos. La Navidad está estrechamente ligada a la comida. Una simple búsqueda en línea revela que el varón canadiense promedio sube unas tres libras (1,2 kg) durante el tiempo navideño. Un gimnasio local promociona los resultados de su encuesta, la cual indica que es común que los adultos aumenten entre 5 y 8 libras durante la semana extendida que incluye la Navidad y el Año Nuevo.

¿No es extraño que, en la época del año en que los cristianos celebran la Encarnación, también se entreguen a la gula? Piénsalo: cuando Jesús dejó el esplendor del cielo y se hizo hombre, soportó privaciones y sufrimientos. No tenía dónde recostar su cabeza. No fue recibido con banquetes glotones. Sin embargo, los cristianos celebran con excesos. Comen en demasía: comida, dulces y golosinas. Incluso me atrevería a decir que la asistencia al culto disminuye porque muchos prefieren los banquetes antes que congregarse con intención.

Al planificar tus comidas festivas esta Navidad, ¿considerarás qué cantidad de comida es apropiada y cuál es excesiva? Tal vez puedan planear desde ahora, en familia, comidas que sean festivas, pero no indulgentes. El objetivo no es la comida; el objetivo es reunirse para celebrar la gracia de Dios. Involucra a tu familia para que, aun al comer y beber, honren a Dios.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por la abundancia con que Él ha provisto para ti y tu familia; pide al Espíritu sabiduría para la preparación de las comidas.

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