EN AQUELLOS DÍAS

LUNES, 1 DE DICIEMBRE

Lectura bíblica: Salmo 33:6-11

Lucas 2:1: «Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado».

Lucas 2 no comienza en Belén. Comienza en Roma. No comienza con Cristo Jesús. Comienza con César Augusto. «Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto César…»

En aquellos días, todas las miradas estaban puestas en Roma, no en Belén. Los decretos de César dominaban los titulares y los rumores. Las órdenes de César afectaban la vida cotidiana del pueblo de Dios, así como la de todos los demás.

En estos días, los decretos salen del presidente Trump o del primer ministro Carney. Todas las miradas están puestas en Washington y Ottawa. Sus decretos dominan los titulares y las noticias. Sus decisiones impactan nuestras vidas diarias.

¿Están tus ojos tan fijos en Washington u Ottawa que has perdido de vista a Belén? ¿Te angustias en exceso por los decretos que salen de esas ciudades, al punto de pecar? O por el contrario, ¿te alegras en exceso porque «tu» líder está en el trono? ¿Has puesto tu confianza «en los príncipes, ni en hijo de hombre, porque no hay en él salvación»? (Sal 146:3).

Si tu respuesta es «sí» a cualquiera de estas preguntas, tu teología visceral está proclamando «César es el Señor», y no «Cristo es el Señor». Es hora de volver a enfocar nuestros ojos y corazones hacia Belén, donde ocurre lo verdaderamente importante. En aquellos días, el nacimiento de un bebé en Belén no llenó titulares ni fue tendencia. Sin duda, César sí.

Pero nosotros andamos por fe, no por vista (2 Co 5:7). «El consejo de Jehová permanecerá para siempre; los pensamientos de su corazón por todas las generaciones» (Sal 33:11).

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios porque su consejo permanece para siempre, sin importar lo que ocurra en Washington u Ottawa. Ora para que el Señor te conceda gracia para andar por fe y no por vista.

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