VELADO EN CARNE

LUNES, 8 DE DICIEMBRE

Lectura bíblica: Juan 1:14-18

Lucas 2:6-7: «Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón».

¿Te imaginas un pequeño establo con vigas rústicas, una capa limpia de paja, un farol acogedor colgado de las vigas, un pesebre en forma de “V” sobre una base en “X”, con un burro, una vaca y algunas ovejas rodeando a José y María mientras contemplan al bebé acostado en el pesebre?

Esas imágenes no vienen de Lucas 2:6-7. Lucas no emplea adornos al narrar el nacimiento de Jesús. Su descripción es sobria, sencilla, directa. José y María llegan a Belén y María entra en trabajo de parto. No encuentran un lugar para hospedarse, así que María da a luz cerca de un comedero. ¿Estaba este comedero en un establo, una cueva, un corral? ¿Había animales presentes? No lo sabemos. María lo envolvió bien y lo acostó en el comedero.

El medio es el mensaje. El estilo simple y sin adornos de Lucas refleja el abismo que cruzó el Hijo de Dios al hacerse carne, al humillarse tomando forma de hombre. Las circunstancias de su nacimiento ya anticipan su humillación como el Hijo del Hombre que había de sufrir. Fue despreciado y desechado entre los hombres. Murió fuera del campamento, bajo la maldición de Dios por nuestro pecado.

«Cristo, a quien adora el cielo, Cristo, el Señor eterno; vino al fin, nacido fue de una virgen por la fe. En la carne el Verbo ve, encarnado es el gran Rey. Él, Dios-Hombre aquí habitó: ¡Jesucristo, el Salvador!»

Charles Wesley, «¡Escuchad! El Mensajero Celestial», estrofa 2.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por el don de Emanuel, Dios con nosotros, el Verbo hecho carne. Pide a Dios que despierte en tu corazón asombro y adoración en respuesta.

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