ROMA Y BELÉN

MARTES, 9 DE DICIEMBRE

Lectura bíblica: Lucas 1:26-38

Lucas 2:6-7: «Y aconteció que estando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón».

Cuando estaba en la escuela, detestaba escribir “Mar Mediterráneo”. Los antiguos romanos lo llamaban Mare Nostrum, “Nuestro mar”. ¡Ojalá se hubiera llamado así cuando estaba en la escuela!

“Nuestro mar” proclama: “Todo nos pertenece”. Bajo Augusto, el Imperio romano rodeaba completamente ese mar y controlaba cada centímetro de su costa. Mira un mapa del antiguo Imperio romano. Observa a Roma, el centro de poder en el corazón del imperio. Ahora busca la pequeña ciudad de Belén, en el extremo oriental del imperio. Roma y Belén: ¡cuán grande es el contraste! ¡Cuán grande es la diferencia entre el emperador en Roma y el bebé en Belén!

Gracias a Dios, una fotografía a mitad del tiempo no cuenta toda la historia. Tampoco nos muestra hacia dónde se dirige la historia. El ángel le había dicho a María: «Concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS… y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin» (Lc 1:31, 32b-33).

Lucas 2 comienza en Roma, con César Augusto en el trono. Sin embargo, a los sesenta años del nacimiento de Cristo, muchos en Roma ya decían: “Jesucristo es el Señor” en lugar de “César es el Señor”. Hechos, la continuación del Evangelio de Lucas, termina con Pablo predicando el evangelio de Cristo en la misma Roma. Augusto ha muerto, pero Jesús vive y reina como Rey. Belén triunfa sobre Roma en toda época.

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por habernos revelado que Jesucristo es el Señor en un mundo que dice: “César es el Señor”. Ora por valor y confianza para anunciar a otros las buenas nuevas de que Jesús es el Señor.

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