LUNES, 15 DE DICIEMBRE
Lectura bíblica: Isaías 53:1-3
Lucas 2:12: «Esto os servirá de señal: hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre».
El ángel acababa de anunciar a los pastores nuevas de gran gozo. El Señor había enviado al hijo de David a la ciudad de David. Había nacido para ellos como su Salvador, su Cristo y su Señor.
Era mucho para asimilar. En su bondad, el Señor les dio una señal que confirmara su asombrosa palabra. Hallarían a un bebé envuelto en pañales y acostado en un pesebre.
Si tropezaras con un bebé acostado en un pesebre y alguien te dijera: «¡Este es nuestro Salvador, Cristo el Señor!», ¿le creerías? Probablemente no. Esperarías hallarlo en una mansión, rodeado de guardias, viviendo en lujos… a menos que Dios mismo te hubiera dicho: «Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre».
La señal confirma la palabra. También confirma qué tipo de Salvador es: un Salvador humilde, que «no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas sin atractivo para que le deseemos» (Is 53:2b). Esto fue cierto en su nacimiento, en su vida y en su muerte.
Hoy, Cristo confirma su presencia mediante señales humildes y ordinarias: el agua, el pan y el vino. Aquellos que lo buscan y lo reciben por la fe en estas señales, reciben también todos sus beneficios.
Por último, el ángel dijo a los pastores: «Hallaréis al niño…». Tenían que buscarlo para encontrarlo. Y eso mismo es cierto para nosotros hoy.
Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por darnos señales que confirman su Palabra y fortalecen nuestra fe. Ora por gracia para caminar por fe y no por vista.
