MARTES, 16 DE DICIEMBRE
Lectura bíblica: Apocalipsis 5:1-14
Lucas 2:13-14: «Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: “¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres!”».
Isaac, Sansón y Juan el Bautista: ¿qué tienen en común? Todos recibieron anuncios celestiales de nacimiento. Recibieron anuncios celestiales incluso antes de ser concebidos, como hombres que Dios eligió para usar en su plan de salvación.
Nuestro Señor Jesús también recibió un anuncio celestial antes de ser concebido. Pero recibió mucho más. Recibió un anuncio celestial inmediatamente después de nacer: «He aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor» (Lc 2:10b-11).
Sobre todo, ¡sólo Jesús recibe el coro! Sólo cuando nace Jesús, el ejército entero del cielo irrumpe en alabanza tras el anuncio de su nacimiento. Y así debe ser. La venida del Hijo de Dios, que también es Dios el Hijo, es el punto culminante de la historia de la salvación. ¡Los ángeles no pueden contenerse!
El coro del ejército reaparece en Apocalipsis 5. Millones de seres celestiales claman en respuesta al reconocimiento de que Cristo resucitado y reinante ha tomado su lugar exaltado al frente de la historia redentora. En Apocalipsis 5:13-14, toda la creación se une al coro. Ese es el objetivo de la historia: que los hijos escogidos de Dios, redimidos en Cristo, junto con toda la creación, tomen su lugar en el coro jubiloso para glorificarle y gozar de Él para siempre. «¡Todo lo que respira alabe a JAH! ¡Aleluya!» (Sal 150:6).
Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por las razones que nos ha dado en Cristo para cantar y aclamar junto con los ángeles. Pide al Espíritu Santo que despierte de nuevo tu corazón a la gloria y la gracia de Dios, para que puedas alabarle más plenamente con tus labios y con tu vida.
