LUNES, 22 DE DICIEMBRE
Lectura bíblica: Efesios 3:14-21
Lucas 2:19: «Pero María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón».
Lucas deja brevemente a los pastores exuberantes y enfoca la atención en María, la madre de Jesús. María y José han tenido mucho que procesar en los últimos nueve meses, mientras procuran comprender quién es este niño y quién llegará a ser. Los eventos de esta noche los han vuelto a asombrar, dejándoles aún más cosas para meditar. Sin duda, la repentina llegada de los pastores y su testimonio tan impactante impulsaron una nueva reflexión.
Por eso, «María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón». «Guardar» significa conservar algo importante en la mente y repasarlo de vez en cuando para reflexionar sobre ello. «Meditar» significa pensar profundamente en algo y conversarlo interiormente con uno mismo.
Lucas 1:26-38 nos presenta a María como una joven de fe. Aunque el milagro del nacimiento virginal la sorprendió, ella se ofreció humildemente al servicio de Dios y recibió en su vientre al Hijo de Dios.
Desde aquel momento, la comprensión de María sobre su Hijo tuvo que crecer junto con Él. A medida que Cristo reveló su gloria durante su ministerio, muerte y resurrección, su madre tuvo que meditar de nuevo sobre su persona y su obra. La revelación, meditada con fe, amplió su visión de Él, así como su confianza, amor y lealtad hacia Él.
Que esto también sea verdad en nosotros, mientras Cristo ensancha nuestra visión de Él, fortalece nuestra fe en Él y profundiza nuestro amor por Él. Que crezcas hasta «conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios» (Efesios 3:19).
Sugerencias para la oración: Alaba a Dios porque Él nos revela a Cristo en su Palabra. Ora para que el Espíritu Santo continúe ampliando tu visión de Cristo, así como tu confianza, amor y lealtad hacia Él.
