VIERNES, 2 DE ENERO
Lectura bíblica: Juan 14:1-7
Juan 14:6: «Jesús le dijo (a Tomás y al resto del mundo): Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí».
En este mundo lleno de pecado y miseria, es de gran consuelo hablar de nuestro ÚNICO consuelo. Aunque hay otras realidades que pueden animarnos en el camino, en última instancia solo hay UN consuelo: Jesucristo, Señor y Salvador de todos los que creen. ¿Compartes esta convicción?
Existen muchas llamadas religiones. Todas afirman tener respuestas a las preguntas fundamentales. Todas las demás religiones enfatizan lo que el ser humano debe hacer. El cristianismo insiste en que debemos confiar en lo que Cristo ha hecho y está haciendo. La fe cristiana rechaza todas las demás pretensiones. La fe cristiana declara con valentía que solo hay una manera de ser recibido en el siglo venidero. Jesús, en camino a la cruz, declara para todos que Él es el único camino, la verdad y la vida. Y alabado sea Dios, porque por medio de Él, se promete a los seguidores de Cristo la vida abundante por venir.
La fe cristiana es una fe exclusiva. Excluye a todos los que no reciben al Salvador. Como alguien ha dicho: «La afirmación más controvertida y a la vez más fundamental de la fe cristiana es que solo Jesús ha cumplido todo lo necesario para la salvación de todos los que creen en Él. Por esta razón, debe ser digno de toda confianza. Esta doctrina separa al cristianismo de toda otra cosmovisión, y une toda otra doctrina dentro de nuestra fe».
«Yo creo en el cristianismo como creo que el sol ha salido: no solo porque lo veo, sino porque por él veo todo lo demás».
— C. S. Lewis
Sugerencias para la oración: En oración, confiesa delante del SEÑOR: «No tengo otro consuelo que me sostenga en la vida y en la muerte, sino que soy de mi Salvador, cuya muerte me asegura la vida. A ti, con alma y cuerpo, oh Jesús, pertenezco; Tú eres mi único Dueño y mi poderoso Redentor» (TPH 480:1).
