JESÚS VELA POR MÍ

VIERNES, 16 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 121

Isaías 41:10: «No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de Mi justicia».

Es un gran consuelo para el seguidor de Jesucristo confesar Su cuidado vigilante. No hay un solo momento en que Cristo nos pierda de vista. Cuando hablamos de la perseverancia de los santos, debemos reconocer que esa perseverancia está enraizada en el cuidado amoroso y preservador de Dios. Si nos dejara valernos por nosotros mismos, pronto nos hundiríamos en el fango de nuestros propios errores.

En el Salmo 121 el salmista nos anima tres veces a confiar en la promesa del Señor:
● El SEÑOR te guardará de todo mal.
● Él guardará tu alma.
● El SEÑOR guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre (vv. 7–8).

¿Te suena esto demasiado bueno para ser verdad? ¿Crees este mensaje del evangelio sobre la promesa del Señor de estar con nosotros y sostenernos día tras día, hora tras hora? Si el evangelio no es verdad, ¿qué lo es? Y si Cristo no es verdadero, ¿quién lo será? Si confiamos en nuestra propia fuerza, nuestra lucha será en vano. Pero sí tenemos «al Hombre idóneo a nuestro lado». La fe para creer es un don de la gracia de Dios. Y en esa gracia maravillosa, los creyentes hacen esta asombrosa confesión: ¡Jesús vela por mí!

«¡Ah! ¡Qué misericordia es que no sea tu asimiento de Cristo lo que te salva, sino Su asimiento de ti!» – Charles Spurgeon

Sugerencias para la oración: «Alabad al Señor con voces gozosas, vuestro Protector nunca duerme; por la voluntad de vuestro Defensor, todo enemigo se rendirá» (TPH 257:4).

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