CONTARLO A NUESTROS HIJOS

JUEVES, 29 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 84

Salmo 78:4 «No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y Su potencia, y las maravillas que hizo.»

Durante casi un mes hemos estado reflexionando juntos sobre la maravillosa enseñanza del Día del Señor 1 del Catecismo de Heidelberg. Esta enseñanza debe permanecer como un tesoro en nuestros corazones. Y si bien el Día del Señor 1 es intensamente personal, nunca debe quedarse solamente en lo personal. Si se nos ha confiado el cuidado y amor de hijos, entonces ciertamente deben oír de nuestros labios cuál es la fuente de su único consuelo: pertenecer a Jesús.

Mientras escribo esto hoy, mi esposa y yo acabamos de regresar del funeral de un niño pequeño a quien el SEÑOR llevó a Sí mismo a los tres años y medio. Este pequeño estaba aprendiendo a deleitarse en el testimonio del Salmo 84—el hermoso lugar de habitación donde aprendemos sobre nuestro consuelo eterno y la bienaventuranza de los que confían en el SEÑOR.

Los padres tienen la bendición y el deber de contar, de dar testimonio de una fe viva y viviente, y de animar a sus hijos a seguir al SEÑOR. Aunque los padres no pueden darles fe a sus hijos, sí pueden modelar este gran don de gracia. El mayor tesoro en la vida es pertenecer a Jesús, conocer Su pacto y las promesas que no pueden fallar. Los padres deben orar con frecuencia por sabiduría para ser hallados fieles.

«El propósito de Dios es que el Espíritu Santo tome posesión de nuestros hijos e hijas para Su servicio; que estén llenos del Espíritu Santo, consagrados al servicio. Ellos le pertenecen a Él, y Él a ellos.» —Andrew Murray

Sugerencias para la oración:
«A Cristo pertenezco; Él guardará mi alma cuando las aguas de la muerte oscuras me rodeen» (HPH 187:5).

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