VIERNES 13 DE FEBRERO
Lectura bíblica: 2 Reyes 5:8-14
1 Pedro 1:18: «Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación».
Naamán descubrió que la salvación es un regalo de la gracia de Dios que no se puede comprar. No pudo comprar su cura con oro o plata, ni siquiera con diez trajes extremadamente valiosos. Naamán, para su consternación inicial, también descubrió que no podía ser curado de la lepra por influencia, ni siquiera con una carta del rey.
Sin embargo, hay muchas personas hoy que intentan comprar su salvación con hechos de justicia propia, sin darse cuenta de que «todos nosotros somos como suciedad, y todas nuestras justicias como trapo de inmundicia» (Is 64:6a).
Muchos otros intentan ser curados de su pecado por influencia. «He sido miembro de toda la vida de la iglesia», pueden decir. O, «Por causa de mi bautismo, sé que Dios me recibirá». Pero los sacramentos, preciosos como son para aquellos de nosotros que creemos en el Señor Jesucristo, nunca pueden salvarnos.
La única manera de ser limpiado del pecado, que está representado por la lepra de Naamán, es ser limpiado por la sangre preciosa de Jesús, que es retratada por la limpieza que Naamán recibió al lavarse siete veces en el río Jordán.
Cuando venimos a Cristo con fe salvadora somos limpiados de algo mucho peor que la lepra; somos limpiados del pecado y se nos concede vida eterna, ¡razón por la cual debemos vivir «para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado» (Ef 1:6)!
Sugerencias para la oración: Agradece al Señor que el día profetizado por Zacarías fue cumplido en el Calvario por Jesucristo: «En aquel tiempo habrá un manantial abierto para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, para la purificación del pecado y de la inmundicia» (Zac 13:1).
