TRISTEZA DEL MUNDO Y VERDADERO ARREPENTIMIENTO

JUEVES 19 DE FEBRERO

Lectura bíblica: 2 Reyes 6:24-33

Salmo 38:18: «Por tanto, confesaré mi maldad, y me contristaré por mi pecado».

El rey Joram sorprendió al pueblo al vestir cilicio debajo de su túnica real. Vestir cilicio era altamente significativo; denotaba gran dolor e implicaba arrepentimiento por el pecado. Sin embargo, una expresión externa de arrepentimiento no significa nada si no es sincera. Inmediatamente después de revelar que estaba vestido de cilicio, Joram describió cómo planeaba matar a Eliseo ese mismo día (v. 31) y culpó al siervo de Dios por el desastre (v. 33).

Quizás has conocido personas que se apresuran a disculparse, pero luego vuelven a hacer lo mismo por lo que se disculparon. Una disculpa genuina y un verdadero arrepentimiento requieren un cambio en la conducta. De hecho, ese es el significado de la palabra arrepentimiento. Significa volverse. Arrepentirse no es solo decir al Señor: «Lamento mi pecado», sino que implica volverse de ese pecado.

Toda nuestra vida implica arrepentimiento, pero desafortunadamente, debido a la naturaleza pecaminosa dentro de nosotros, nunca nos volvemos completamente del pecado. En cambio, hasta el día que morimos, luchamos con el pecado y la tentación. En la vida de todo verdadero creyente, el arrepentimiento de corazón es tan crucial, «porque la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse; pero la tristeza del mundo produce muerte» (2 Co 7:10).

El rey Joram, como tantos otros, incluyendo a Judas Iscariote, tenía una tristeza mundana. Pero por la gracia de Dios que tú y yo tengamos verdadero arrepentimiento que conduce a salvación, mientras nuestros pecados son cubiertos por la sangre preciosa de Jesús.

Sugerencias para la oración: Ora la oración de David: «Ten piedad de mí, oh Dios, conforme a tu misericordia; conforme a la multitud de tus piedades borra mis rebeliones. Lávame más y más de mi maldad, y límpiame de mi pecado» (Sal 51:1-2).

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