LUNES 23 DE FEBRERO
Lectura bíblica: 2 Reyes 8:7-15
Romanos 6:16: «¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia?».
Este trágico pasaje nos enseña que el pecado, que inicialmente escandaliza, se vuelve menos escandaloso si se medita en nuestra mente y corazón. Inicialmente, Hazael cuestionó cómo podría ser tan cruel como Eliseo lo describió. Pero después de meditarlo en su mente, por solo un día, decidió que asesinar a Ben-adad bien valía la pena para recibir el reinado.
Pero no es solo un asesinato atroz como el que cometió Hazael lo que se vuelve menos escandaloso si lo meditamos en nuestra mente. Todo tipo de pecado imaginable se vuelve menos escandaloso cuanto más tiempo pensamos en él. Fue Tomás de Kempis quien señaló: «Primero viene a la mente el pensamiento desnudo del mal, luego una fuerte imaginación del mismo, después deleite y movimiento malo, y luego consentimiento». Por eso es tan crucial huir del pecado y enfocarnos en fe en Cristo.
Si no huimos del pecado, seremos cautivados por él. Santiago lo presenta claramente: «Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte» (Stg 1:13-15).
La Escritura nos advierte que somos o esclavos del pecado o esclavos de Cristo (Ro 6:16). Por la gracia de Dios que tú y yo tengamos a Cristo como nuestro Amo, nuestro Salvador y Señor, ¡mientras huimos del pecado!
Sugerencias para la oración: Ora por el fruto del Espíritu, incluyendo el dominio propio (Gá 5:22-23), pidiendo a Dios que te ayude a enfocarte en Él y no en las tentaciones que se ponen delante de cada uno de nosotros.
