Luz del cielo al caminar
en desierto terrenal.
Mis pies guía en quietud
y mis noches torna en luz.
Cuando en lo oscuro a tientas voy,
Siempre la fe me da valor
Y pronto de dolor y males
Sé que libre seré.
Sé que libre seré.
Días hay con claridad,
gozo abunda sin quejar,
Y aunque el día claro esté
el mañana no sabré.
Esperaré el día final
donde no habrá oscuridad
Y en esa luz, la calles de oro
Algún día veré.
Algún día veré.
Si la lucha fuerte es
cede el bien ante el poder;
La maldad puede reinar
Satanás cree ganar.
Mas hay un Dios que reina hoy
Con gran potencia y amor;
Él peleará en mis batallas,
Tendré paz otra vez.
Tendré paz otra vez.
Estas cargas grandes son,
lleno estoy de decepción,
La tristeza hace llorar,
Y la pena suspirar.
Hay un lugar do no hay dolor
solo hay placer y bendición.
Y a aquel país de paz y gloria
Algún día sé que iré.
Algún día sé que iré.
Algún día sé que iré.
Maravilloso es el amor
Que Cristo derramó en mí;
Siendo rebelde y pecador,
Yo de su muerte causa fui.
¡Grande, sublime, inmenso amor!
Por mí murió el Salvador.
(coro:)
//¡Oh, maravilla de su amor,
Por mí murió el Salvador!//
Él su celeste hogar dejó,
Su posición, gloria y honor;
Y todo ello abandonó
Por rescatar al pecador.
Misericordia él mostró;
Su gran amor me alcanzó.
En vil prisión mi alma yació,
Atada en mal y oscuridad;
Pronto en mi ser resplandeció
La clara luz de su verdad.
Él mis cadenas destruyó,
Quedé ya libre ¡Gloria a Dios!
No temo ya condenación,
Es mi Señor y suyo soy.
Vivó en Jesús, mi salvación,
Vestido en su justicia voy.
Acceso al Padre gozo ya,
Y entrada al trono celestial.
Ven, oh pobre descarriado,
Pecadores con temor,
Cristo por salvarte espera
Con poder y compasión;
Cristo puede, Cristo puede,
Y te salva con amor.
Venid, necesitados,
De Dios su amor probad,
Os da fe y obediencia,
Gracia que os acerca a Él,
Sin dinero, sin dinero,
Id a Cristo a comprar.
Tu conciencia no te impida,
Prepararte no podrás,
Todo lo que se requiere
Se halla en Cristo, en Él confiad,
Esta gracia, esta gracia,
Jesucristo te la da.
Venid, tristes y heridos,
Los que sufren del pecar,
Los que esperan a ser buenos
Nunca lo alcanzarán,
Pecadores, pecadores,
Cristo vino a rescatar.
Vedle en el jardín humilde,
El Creador postrado está,
En la cruz sangrienta vedle,
Al morir, Él clamará,
¡Consumado es! ¡Consumado es!
¿Qué más necesitarás?
Ved al Cristo en su gloria,
Por su sangre y su poder;
Descansad en su justicia,
Y en Él solo ya confiad,
Solo Cristo, solo Cristo,
Por ti puede interceder.
Santo y ángel en concierto,
Juntos cantan su loor,
Ecos en el cielo suenan,
Alabanzas al Señor,
¡Aleluya! ¡Aleluya!
También cante el pecador.
Peregrinos en desierto,
Guíanos ¡oh gran Señor!
Somos débiles; tú fuerte
Buen socorro en el clamor
Pan del cielo
A tu errante pueblo da.
Pan del cielo
A tu errante pueblo da.
Tú, la fuente misma, danos
Agua viva espiritual;
Nuestra suerte está en tus manos
Y la herencia inmortal.
Dios benigno,
Líbranos de todo mal.
Dios benigno,
Líbranos de todo mal.
Desvanece los terrores
De la orilla del Jordán;
Haz que entremos vencedores
Al celeste Canaán
Tus bondades
Nuestros cánticos serán.
Tus bondades
Nuestros cánticos serán.
//Guíanos oh gran Señor,
Libranos del mal, líbranos del mal // Señor
Padre, antes del principio
nos llamaste con amor,
Y ese amor profundo y tierno
nos acerca al Salvador,
Nos sostiene, nos sostiene
Firmes solo en el Señor.
Aunque cambie el mundo entero,
Nuestro Dios no cambiará.
Su misericordia y pacto
Por los siglos durarán.
Hoy sus hijos, Hoy sus hijos
Deben su nombre alabar.
Su amor llena mi historia,
Es mi gloria sin cesar.
Su misericordia eterna
Mueve hoy mi voluntad.
Él nos ama, Él nos ama
Y nos vino a rescatar.
Padre amante, en tu presencia
cantaremos de tu amor,
Y por siempre en los cielos
te daremos gran loor.
Dando gloria, dando gloria
Al Cordero, a nuestro Dios.
Dando gloria, dando gloria
Al Cordero, a nuestro Dios.
Ven Tú, ¡oh Rey eterno! La marcha suena ya.
Al campo de la lucha, tu voz nos enviará.
Tu gracia, al prepararnos, nos fortalecerá,
Y en entusiasmo santo un himno vibrará.
Ven Tú, ¡oh Rey eterno! El mal a combatir.
En medio de la lucha tu paz haznos sentir;
Pues no con las espadas ni con el dardo vil,
Mas con amor y gracia tu reino ha de venir.
(coro:)
Ven Tú, ¡oh Rey! Ven Tú, ¡oh Rey!
Ven Tú, ¡oh Rey! Ven Tú.
Ven Tú, ¡oh Rey eterno! Marchemos sin temor.
Doquier tu rostro alumbra hay júbilo y calor.
Tu cruz nos ilumina, ampáranos tu amor,
Y celestial corona aguarda al vencedor.
Traducción: Thomas M. Westrup (1-3), Daniel J. Lobo (4)
Cariñoso Salvador, huyo de la tempestad
A tu seno protector, fiándome de tu bondad.
Sálvame, Señor Jesús, de la furia del turbión,
Hasta el puerto de salud guía Tú mi embarcación.
Otro asilo no he de hallar, indefenso acudo a Ti;
Voy en mi necesidad, porque mi peligro vi.
Solamente Tú, Señor, puedes dar consuelo y luz;
Vengo lleno de temor a los pies de mi Jesús.
Cristo, encuentro todo en Ti y no necesito más;
Débil, me pusiste en pie; triste, ánimo me das,
Al enfermo das salud, guías tierno al que no ve;
Con amor y gratitud tu bondad ensalzaré.
Gracia plena encuentro en Ti, cubre toda mi maldad
Guarda puro mi interior, corra en mí tu sanidad.
Fuente de la eternidad, déjame beber de Ti
Y esa vida que Tú das, fluya hoy dentro de mí.
No pido ver la senda que
mis pies han de seguir;
Sino mi alma alimentar
del Pan de Vida aquí.
Andar así es mucho mejor,
por fe junto a Jesús,
Quizá no sepa a dónde voy
Mas me guiará su luz.
(coro:)
Su amor no fallará, su amor no fallará;
Mi alma satisfecha está, su amor no fallará.
Mi alma satisfecha está, su amor no fallará.
Y si mis pies al vacilar
Tropiezan, bien lo sé
Que mi Jesús me sostendrá;
Con gozo andaré.
Aunque su faz no pueda ver
mi fe no dudará
que en el momento de dolor
Mi Cristo cerca está.
No temeré en la oscuridad
que sobre el mundo está
Si siento el toque de su mano
llena de bondad.
Y aunque tiemble al pensar
en mi debilidad.
Mi alma satisfecha está,
Su amor no fallará.