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LA GRACIA SEA CON TODOS VOSOTROS

VIERNES, 31 DE OCTUBRE (DÍA DE LA REFORMA)

Lectura bíblica: Números 6:22-27; Tito 3:12-15

Tito 3:15: «Todos los que están conmigo te saludan. Saluda a los que nos aman en la fe. La gracia sea con todos vosotros».

La bendición apostólica de Pablo da gran esperanza. La bendición es una promesa de la gracia de Dios para el presente y para el futuro. Había muchas razones para que los cristianos en Creta perdieran la esperanza. Sufrían por el problema del partido de la circuncisión, por la falsa enseñanza y las disputas acerca de la ley. Además, estos cristianos vivían entre cretenses conocidos por ser gente terrible, dura, terca y bestial. Tal vez consideres a las personas en tu congregación (incluyéndote a ti mismo) y encuentres razones para desesperar acerca del futuro de la iglesia. Hay personas difíciles en todas partes.

Pero cuando dependemos de la gracia de Dios, siempre hay motivos para tener esperanza. Hoy es el Día de la Reforma. Ha habido varias reformas en la iglesia de Cristo a lo largo de la historia. Cada una de ellas ha sido un regreso a la gracia de Dios; no solo un recordatorio de ella, sino una renovada dependencia de ella. Cristo ciertamente preserva a Su iglesia; Cristo ciertamente edifica a Su iglesia; y aun si la iglesia se hace muy pequeña o parece sin esperanza en un mundo difícil, será preservada en la gracia de Dios.

También hay aquí una nota final de gozo en la unidad de la iglesia. Pablo no está solo, y tampoco los cristianos en Creta. Hay muchos otros «en la fe» con quienes comparten el amor de Dios. La iglesia de Cristo se encuentra en todo el mundo. Jesucristo sigue obrando «por amor de la fe de los escogidos de Dios» (1:1). ¡A Él sean la alabanza y la gloria por los siglos!

Sugerencias para la oración: Alaba a Jesucristo por edificar y preservar Su iglesia. Dale gracias por hacerte parte de Su iglesia. Pídele a Cristo que continúe renovando a Su iglesia en el Espíritu Santo y en la sana doctrina.

CASOS DE NECESIDAD URGENTE

JUEVES, 30 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Santiago 1:19-27; Tito 3:12-15

Tito 3:14: «Y aprendan también los nuestros a ocuparse en buenas obras para los casos de necesidad urgente, a fin de que no sean sin fruto».

Pablo quiere que estos cristianos sigan aprendiendo mediante la práctica. No se trata solo de recordarles que hagan buenas obras, como si no hubiera enfatizado ya ese punto. Está llamando la atención sobre los «casos de necesidad urgente» y sobre la «fructificación».

Cada iglesia tiene necesidades urgentes y apremiantes. En el Nuevo Testamento, estas necesidades variaban: cuidar a las viudas y a los huérfanos, que no podían sostenerse por sí mismos; dar a los pobres; ayudar y sanar a los enfermos; atender necesidades espirituales urgentes que requerían oración e instrucción. Hoy podemos notar un matrimonio en crisis que necesita ánimo, niños que requieren guía, pacientes con cáncer que necesitan transporte a la clínica, una familia joven que agradecería ayuda gratuita con sus hijos, una familia que lucha por cubrir los costos de una educación centrada en Dios, un miembro de iglesia solitario o bajo disciplina. Seguramente puedes pensar en otros casos semejantes.

Puede que no siempre seamos conscientes de las necesidades urgentes en nuestras iglesias. Quienes las sufren no siempre las expresan abiertamente. Los cristianos nos necesitamos mutuamente. Ayudar en estas necesidades urgentes es otra manera de servirnos con los dones de Dios. Necesitamos ser generosos con nuestro tiempo y talentos para ayudar en los casos en que podamos hacerlo.

Sugerencias para la oración: Que Dios dé a conocer las necesidades urgentes en tu congregación. Que Dios te use para ayudar a alguien en necesidad urgente. Que Dios te haga fructífero en buenas obras.

COLABORADORES EN EL EVANGELIO

MIÉRCOLES, 29 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Romanos 12:3-13; Tito 3:12-15

Tito 3:12-13: «Cuando envíe a ti a Artemas o a Tíquico, apresúrate a venir a mí en Nicópolis, porque allí he determinado pasar el invierno. A Zenas, intérprete de la ley, y a Apolos encamínalos con solicitud, de modo que nada les falte».

Los finales de las cartas de Pablo no siempre son fáciles de entender. ¿Qué pretende exactamente el Espíritu Santo en estos saludos finales? Seguramente, estos finales no son posdatas ni añadidos sin importancia. El Espíritu Santo tiene un propósito en cada pasaje de la Palabra de Dios.

Recuerda que eran personas reales. Eran conocidos de Tito y, probablemente, también de la iglesia en Creta. De Artemas no sabemos nada más. Tíquico es mencionado en otros lugares (Ef 6:21-22; 2 Ti 4:12), como «hermano amado» y «fiel ministro». Quizá tanto Artemas como Tíquico eran ministros, razón por la cual se los envía a reemplazar a Tito. Zenas es un intérprete de la ley, quizá formado en la ley romana. Apolos probablemente sea el mismo Apolos mencionado en Hechos y en otros pasajes. Todos estos hombres eran de gran ayuda para Pablo en el ministerio, y él les urge a hacer sus viajes pronto porque viajar a Nicópolis en invierno era difícil, por lo cual debían prepararse de inmediato.

Otro punto importante a destacar es que Zenas y Apolos debían ser provistos para su viaje, de modo que «nada les falte». La iglesia también sirve como una red de provisión material para ministros y ancianos en la amplia obra del evangelio. La colaboración y la unidad en el evangelio de Jesucristo deben reflejarse en un trabajo práctico conjunto de esta manera.

¿Cómo estás usando tus dones al servicio de la iglesia? ¿Hay otras maneras en que podrías servir?

Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por los diversos dones de Su pueblo para la amplia obra del evangelio. Pide ayuda para conocer tus propios dones y oportunidades para usarlos en la iglesia.

HEREJES

MARTES, 28 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Judas; Tito 3:9-11

Tito 3:10-11: «Al hombre que cause divisiones, después de una y otra amonestación, deséchalo, sabiendo que el tal es perverso y peca, habiéndose condenado a sí mismo».

Hereje no es una palabra que leas a menudo. Hubo bastantes herejes en la historia de la iglesia, pero tendemos a pensar que ya hemos superado eso, quizá porque creemos que somos más iluminados, o quizá porque pensamos que todos nuestros credos y confesiones ya han respondido a todo. Es cierto que muchos de nuestros credos y confesiones fueron escritos directa o indirectamente en respuesta a varias herejías, pero esto no significa que las herejías hayan cesado por completo.

La disciplina eclesiástica es una de las marcas de la iglesia verdadera y una función necesaria de una iglesia fiel. La disciplina eclesiástica casi siempre ocurre a causa de una vida impenitente. Sin embargo, la disciplina existe para corregir, reprender, amonestar y librar al pueblo de Dios tanto de la falsa doctrina como de la falsa vida.

Cualquiera sea la falsa enseñanza, los herejes rara vez son silenciosos. Es decir, rara vez guardan su falsa doctrina para sí mismos. A los herejes les gusta reunir seguidores y crear divisiones. Tales personas pueden absorber la atención y el tiempo de un consistorio. Existe la tentación de intentar apaciguar a esa persona para mantener la paz en la iglesia. Los ancianos y ministros son exhortados aquí a dar serias advertencias («una y otra vez») y luego excomulgar a esa persona. La condenación es, en realidad, una autocondenación porque mediante la falsa enseñanza y la negativa a arrepentirse, la persona muestra que no es creyente en Jesucristo.

Sugerencias para la oración: Ora para que tus ancianos y tu pastor tengan la sabiduría y el valor de amonestar a los falsos maestros y así proteger la pureza y la paz de la iglesia. Ora por sabiduría para discernir la falsa enseñanza de la sana doctrina de la Biblia.

COSAS INÚTILES Y NECIAS

LUNES, 27 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Gálatas 2:15-21; Tito 3:9-11

Tito 3:9: «Pero evita las discusiones necias, genealogías, contiendas y discusiones acerca de la ley, porque son sin provecho y vanas».

Como la mayoría de pastores, me han hecho preguntas muy perspicaces. También me han hecho preguntas muy rebuscadas que son especulativas e inútiles. Hay tanta sana doctrina en la Escritura para meditar, que parece completamente innecesario seguir tras ideas sin provecho y vanas. Además, lo que se llama «provechoso» en la carta a Tito son las buenas obras. En vez de gastar tiempo y esfuerzo en discusiones, preguntas y contiendas necias, ¡ese tiempo y esfuerzo sería mejor invertido en hacer buenas obras!

Parece claro por este versículo y Tito 1:10 que lo que se tiene principalmente en vista son ciertos debates dentro del judaísmo. ¿Qué beneficio tendrías si pudieras rastrear tu linaje familiar hasta un teólogo o líder de la iglesia de hace cientos de años? A algunas personas les gusta discutir puntos teológicos solo por discutir. Pueden ser temas interesantes, pero ¿son tan provechosos como hacer buenas obras? Tales debates han hecho más daño que bien al testimonio del evangelio y a la edificación de la unidad en la iglesia.

Algunos cristianos hoy definen el cristianismo en términos muy estrechos: solo cierta traducción de la Biblia, solo cierto conjunto de himnos, solo cierto himnario, solo una forma de educar a los hijos, solo ciertas maneras de disciplinar a los hijos, etc. No es que las personas no puedan tener preferencias en algunas cosas, pero se convierte en un problema cuando esas peculiaridades se imponen a otros cristianos como si fueran la ley de Dios. Debemos tener cuidado con nuestros escrúpulos.

Sugerencias para la oración: Ora por la paz dentro de la iglesia. Ora por discernimiento acerca de tus propios escrúpulos, si están o no basados bíblicamente. Ora por un renovado enfoque en las cosas provechosas y excelentes de Dios.

DEDICADOS A LAS BUENAS OBRAS

DOMINGO, 26 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Salmo 119:33-40; Tito 3:1-8

Tito 3:8: «Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres».

Hoy descansas de tus labores diarias para que en este día festivo de reposo puedas asistir al culto público. También debes descansar de tus caminos pecaminosos. Medita en las buenas obras como fruto del evangelio. El evangelio conduce a las buenas obras. El Espíritu Santo produce buenas obras en nosotros mientras nos renueva.

Quizás digas: «Pero soy tan pecador, tan egoísta y tan débil; no hago las buenas obras que debiera hacer». Recuérdate de las palabras en Tito 2:11-12. Efesios 2:10 dice: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas».

La gracia de Jesucristo no solo hace posibles las buenas obras, sino también necesarias. El evangelio siempre producirá buenas obras en los creyentes. Guarda la Palabra de Dios. Guarda el Día del Señor hoy. Adora. Haz obras de misericordia. Visita a una viuda o a un enfermo, o muestra hospitalidad a un extraño. Dedica tiempo a la oración y a enseñar la Palabra de Dios en tu familia. Da generosamente en la adoración hoy.

Piensa en hacer buenas obras. Piensa en las personas a quienes puedes hacer el bien y en las situaciones en las cuales puedes obrar bien. Y recuerda la base de todo: la gracia salvadora de Dios. Los incrédulos también pueden hacer cosas agradables. Pero los cristianos son llamados a ser celosos de buenas obras porque han sido salvos para hacerlas.

Sugerencias para la oración: Ora por el celo de hacer buenas obras. Ora por sabiduría y fortaleza de parte de Dios para realizarlas. Ora por una sincera devoción a las buenas obras. Y haz de este Día del Señor un día de adoración y de buenas obras.

¡JUSTIFICADOS Y GLORIFICADOS!

SÁBADO, 25 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Romanos 8:18-30; Tito 3:1-8

Tito 3:4-7: «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna».

Hay dos dones más, vitales y gloriosos, que son nuestros en Jesucristo: la justificación y la glorificación. La justificación es una declaración legal que Dios hace (véase Ro 8:33-34). Dios pronuncia esta declaración de gracia sobre la base de la perfecta justicia de Cristo, la cual recibimos por la fe. Jesús obedeció perfectamente como nuestro representante y en nuestro lugar. Ahora Dios nos ve como si nunca hubiésemos pecado y como si hubiésemos sido tan perfectamente obedientes como Cristo lo fue por nosotros.

La glorificación es la etapa final de nuestra salvación. Sucederá cuando Cristo venga otra vez: seremos resucitados con cuerpos nuevos, nuestras almas serán unidas a esos cuerpos, y estaremos sin la corrupción del pecado. En la glorificación, nuestra santificación alcanza a nuestra justificación, y reinaremos con Cristo para siempre, adorándole en el gozo de la perfección.

Mefi-boset no solo fue perdonado por David, sino que fue hecho como uno de sus hijos (2 S 9); los hermanos de José no solo fueron perdonados en Egipto, sino librados del hambre allí (Gn 45–46); el hijo perdido no solo fue perdonado, sino restaurado (Lc 15). Por la gracia de Dios, nosotros también heredaremos la vida eterna. Cristo es nuestra propiciación (1 Jn 2:2), lo cual significa que apartó de nosotros la ira de Dios al tomarla sobre sí; pero es también por la obra salvífica y suficiente de Cristo que llegamos a ser hijos de Dios (Ro 8). Toda nuestra vida es gracia sobre gracia. Aunque tengamos ahora muchas dificultades, hay un gozo que nos espera.

Sugerencias para la oración: Que seamos preparados para la gloria. Que dejemos de lado toda autojustificación y confiemos firmemente en Cristo, quien es por nosotros y cuya justicia nos cubre delante de Dios.

¿POR QUÉ NOS SALVÓ JESÚS?

VIERNES, 24 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Juan 4:7-13; Tito 3:1-8

Tito 3:4-7: «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna».

Aparte de la gracia de Jesucristo, todavía estaríamos en nuestros pecados y esclavos de ellos. Dios intervino en nuestra vida naturalmente pecaminosa, en la cual estábamos inclinados a aborrecer a Dios y a nuestro prójimo. Lo hizo por su bondad y amor, no por nosotros. No es porque seamos moral o intelectualmente, o de alguna otra manera, superiores a los incrédulos. Es «no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia» (véase también Ro 3:19-25).

No pedimos a Dios que nos salvara; Él vino a nosotros en su Hijo. Los incrédulos tienen un mal corazón y un mal historial; así también nosotros. Por la gracia de Dios, ahora tenemos el «lavamiento de la regeneración… del Espíritu Santo». Hemos nacido de nuevo. El bautismo es la señal y el sello de este lavamiento. Dios promete limpiar nuestros pecados con la sangre de Jesucristo y envía al Espíritu Santo a morar en nosotros.

La regeneración significa que hemos pasado de un estado de estar muertos en delitos y pecados a un nuevo estado de estar vivos en Cristo. Las personas que están vivas en Cristo pueden creer, adorar, servir y amar a Dios.

También estamos siendo renovados por el Espíritu Santo. Esto significa que Él sigue obrando poderosamente en nosotros para dar muerte al pecado, hacernos cada vez más semejantes a Cristo y producir en nosotros su buen fruto (Gá 5:22-23).

Sugerencias para la oración: Ora con gratitud por la bondad y el amor de Dios en tu salvación. Da gracias porque ya no eres esclavo de las diversas pasiones y deleites del pecado. Ora por aquellos que conoces y que necesitan la sabiduría y el poder del Espíritu Santo para crecer en la gracia.

LO QUE UNA VEZ FUIMOS

JUEVES, 23 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Romanos 5:5-11; Tito 3:1-8

Tito 3:3: «Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros».

Disfruto de un buen espectáculo de fuegos artificiales. Quizás tú también. Sin embargo, no disfrutaría de un espectáculo de fuegos artificiales a media mañana en un día de verano. Todavía se escucharía el sonido, pero el resplandor de los colores y diseños se perdería contra el resplandor del sol de verano. Los fuegos artificiales son mejores de noche, contra un fondo negro, porque brillan más intensamente en ese profundo contraste.

De la misma manera, el evangelio de la gracia resplandece mejor contra el fondo negro de nuestro pecado. El sobrio recordatorio de Pablo a los cretenses por medio de Tito es también un sobrio recordatorio para nosotros: recuerda lo que una vez fuiste. No olvides la oscuridad de la que saliste. No reescribas tu historia como hacen muchos hoy, borrando de ese registro histórico cuán miserables éramos por naturaleza.

Estas palabras describen con precisión la vida humana natural, aunque suenen duras al principio. Aparte de Jesucristo, así son las personas. Pero aquí están los brillantes fuegos artificiales de la gracia: ¡Jesús nos salvó de esta condición tan triste y desesperanzada! Nosotros mismos una vez fuimos así (véase también 1 Co 6:9-11), ¡pero ya no! Jesús nos salvó de esa miserable condición (descrita más adelante en los vv. 4-8).

¿Produce esto compasión y paciencia en ti hacia los que aún son «esclavos» de diversas pasiones y deleites? ¿Aviva tu celo para hablar a otros de Jesús y lo que Él ha hecho por ti? ¿Ves la necesidad de que el evangelio sea proclamado en todas partes?

Sugerencias para la oración: Ora por los misioneros que llevan el evangelio a regiones lejanas y difíciles. Ora por valor y deseo de hablar a un incrédulo acerca de Jesús e invitarlo a la iglesia.

SUJECIÓN A GOBERNANTES Y AUTORIDADES

MIÉRCOLES, 22 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Proverbios 11:1-15; Tito 3:1-8

Tito 3:1-2: «Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres».

Este tercer capítulo aplica la sana doctrina de la Palabra de Dios a las relaciones fuera de la iglesia. Evidentemente, los nuevos creyentes estaban luchando con el sometimiento a los magistrados y autoridades gobernantes. Pero si queremos una sociedad decente, la decencia comienza con nosotros.

Solo los cristianos son regenerados por el Espíritu Santo. Solo los cristianos son salvos por gracia en Jesucristo y saben lo que son la misericordia, la bondad y el amor. Solo los cristianos oran a Dios por medio de Jesucristo, orando aun por enemigos, reyes y gobernantes (Mt 5:44; 1 Ti 2:1-2). A la sociedad no le importa, pero necesita a los cristianos.

Como cristianos, a menudo se nos caracteriza por lo que rechazamos, más que por lo que afirmamos. Estamos a favor de la vida humana, del cuidado de los pobres y necesitados, de la paz en los conflictos, de la propiedad privada y del liderazgo sabio. Estamos a favor de estas cosas porque conocemos al Dios que hizo todas las cosas y preserva todas las cosas; todas las cosas son suyas, y Él nos ha confiado mucho de ellas.

Esto no convierte el evangelio en político o social, pero el evangelio tiene implicaciones políticas y sociales. Si los cretenses son mentirosos, entonces los cristianos deben hacer el bien y hablar la verdad. Si los cretenses son malas bestias, entonces los cristianos deben evitar las peleas y no provocar discusiones en público ni en las redes sociales. Si los cretenses son glotones ociosos, entonces los cristianos deben hacer el bien y mostrar cortesía.

Los cristianos deben ser como Cristo. Esto no es obra nuestra; es un don de Dios.

Sugerencias para la oración: Ora por quienes persiguen a los cristianos—por su conversión y porque se haga la justicia de Dios. Ora para que tú y todos los cristianos sean sal y luz en este mundo presente para la gloria de Dios.