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EL PASTOR PERFECTO

MARTES, 21 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Timoteo 4:6-16; Tito 2:11-15

Tito 2:15: «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie».

Existen varias versiones del Pastor Perfecto: el pastor perfecto predica exactamente 20 minutos; condena el pecado con firmeza, pero nunca hiere los sentimientos de nadie; gana 400 dólares a la semana, viste buena ropa, conduce un buen carro y da 300 dólares a la semana a la iglesia. Tiene 29 años de edad con 40 años de experiencia; sonríe todo el tiempo con el rostro serio; hace 15 visitas al día y siempre está en su estudio disponible cuando se le necesita. El pastor perfecto también está siempre en otra iglesia.

Este es el versículo más difícil del libro de Tito. Pero aún no hemos considerado la parte más difícil de este versículo: «Nadie te menosprecie». Los ministros serán menospreciados, pero Pablo le dice a Tito: «No lo permitas». ¿Cómo puede un ministro, especialmente uno entre los cretenses (1:12), evitar que eso suceda?

La manera de no permitir ser menospreciado, pastor, es ser fiel a los mandamientos aquí: hablar, exhortar y reprender. ¿Lo haces en el Nombre de Cristo, como un pastor llamado por el Buen Pastor, y puedes responder con buena conciencia que, sí, trabajaste en oración para predicar fielmente en la suficiencia de Cristo, buscando la sabiduría del Espíritu Santo?

Y aunque hoy sea martes, y los sermones del domingo ya no estén tan frescos en tus mentes y corazones, ¿eres capaz y estás dispuesto a evaluar la predicación de tu pastor en estos términos? ¿Predicó fielmente la Palabra de Dios como Palabra de Dios?

Sugerencias para la oración: Ora por el llamamiento y la labor de tu pastor, como esposo y padre; por su predicación, enseñanza, visitas, consejería y reuniones. Si tienes una queja o resentimiento contra un pastor, ora por un corazón blando hacia él y una oportunidad para reconciliarte. Da gracias por el ministerio del evangelio.

EL VERSÍCULO MÁS DIFÍCIL

LUNES, 20 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Timoteo 4:6-16; Tito 2:11-15

Tito 2:15: «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie».

Este es el versículo más difícil en Tito. Es difícil porque aquello mismo que los cristianos necesitan, el ministerio del evangelio, puede ser también aquello que desprecian. Es difícil porque los ministros son menospreciados.

Los ministros son menospreciados cuando la gente se queja. La gente se queja de la predicación: que los sermones son muy largos; muy profundos; no lo bastante prácticos; que no abordan todos los temas que la gente cree que deberían tratarse. La gente se queja de las visitas del ministro: que no visita lo suficiente; que no es accesible; que no convive lo bastante. La gente se queja del tiempo del ministro: criticando cómo usa su tiempo. Los ministros también son menospreciados cuando dan consejo y sabiduría bíblicos y sanos, y son ignorados. Son menospreciados cuando se les compara con «pastores celebridades» y conferencistas. Los ministros son menospreciados cuando se espera que tengan el conocimiento, poder y presencia de Jesús.

¿Te preparas para escuchar atentamente los sermones? ¿Oras por la preparación de tu ministro para la predicación? ¿Cuándo fue la última vez que animaste a tu pastor? ¿Respetas su día libre? ¿Respetas su tiempo familiar? Si necesitas una visita pastoral, ¿se lo has comunicado a tu pastor? ¿Aprecias el alto llamamiento que tu pastor tiene de parte del Señor Jesucristo para predicar y enseñar sana doctrina, a tiempo y fuera de tiempo, para proclamar el tesoro del evangelio aun cuando él mismo es solo un vaso de barro? Tal vez necesites cambiar tus expectativas y amar a tu pastor a pesar de sus debilidades.

Sugerencias para la oración: Ora por el llamamiento y la labor de tu pastor, como esposo y padre; por su predicación, enseñanza, visitas, consejería y reuniones. Si tienes una queja o resentimiento contra un pastor, ora por un corazón blando hacia él y una oportunidad para reconciliarte. Da gracias por el ministerio del evangelio.

JESÚS SE ENTREGÓ PARA REDIMIRNOS

DOMINGO, 19 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Efesios 2:1-10; Tito 2:11-15

Tito 2:13-14: «… aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras».

Esta es la segunda de las “apariciones” de Jesús mencionadas en esta sección. Cristo viene otra vez, habiendo sido «coronado de gloria y de honra» (He 2:9). ¡Jesús es nuestra esperanza bienaventurada!

Tenemos muchas preguntas acerca de la segunda venida de Cristo y la resurrección, y los cielos nuevos y la tierra nueva. La Biblia no nos da demasiadas respuestas definitivas. Pero, para citar una vez más al autor de Hebreos, será «mejor». Todas las cosas serán mejores.

Ciertamente, los cretenses podían esperar algo mejor que sus vidas presentes. Ciertamente, nosotros también. Que este Día del Señor sea para ti un anticipo en miniatura de aquello mejor: bendecido en la santa presencia de Dios, cubierto con la sangre y la justicia de Cristo, alabándole, orando a Él, presentándote como sacrificio vivo a Él, reunido con Su pueblo, unido en fe, esperanza y amor.

Cristo nos redimió de toda iniquidad. Lo hizo mediante Su muerte sustitutiva, y lo hizo imputándonos Su perfecta justicia. Envió a Su Espíritu Santo para purificarnos. Nos hizo Su propio pueblo, una posesión preciosa para Él (ver Is 43). Nos hace celosos de buenas obras. ¿Tienes celo por las buenas obras? ¿Eres celoso por las leyes y mandamientos, estatutos y decretos de Dios (ver Sal 119)? ¿Eres celoso para adorar a Dios en este Día del Señor? ¿Eres celoso para amar a tu prójimo como a ti mismo?

Sugerencias para la oración: Que seas diligente y esperanzado por la venida en gloria de Cristo. Que tú y tu familia estéis preparados para la venida en gloria de Cristo. Que crezcas en tu celo por Dios y por las buenas obras.

LA APARICIÓN DE LA GRACIA DE DIOS

SÁBADO, 18 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-11; Tito 2:11-15

Tito 2:11-12: «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente».

En la vida, a menudo recibimos instrucciones sobre lo que debemos hacer antes de recibir las razones de por qué debemos hacerlo. Pablo escribe de esa manera aquí, diciéndonos por qué debemos vivir como cristianos.

El fundamento bíblico y teológico para la vida cristiana se encuentra en dos «apariciones». La primera aparición es la primera venida de Cristo. Cuando Cristo vino, la gracia de Dios se manifestó más claramente que antes. Toda la Biblia proclama la gracia de Dios. Jesús encarnó, vivió y demostró la gracia de Dios en toda Su vida, ministerio, sufrimiento, muerte, resurrección y ascensión. Todas Sus enseñanzas y milagros, todos Sus encuentros con la gente y con los líderes judíos, revelaron la verdad del Reino de Dios.

Somos salvos por gracia. Cristo vino por la gracia de Dios, su favor inmerecido hacia nosotros. Cuando escuches el saludo de Dios en la adoración mañana, serás recordado de esa gracia de Dios, dada a ti en Jesucristo, la cual debes recibir por la fe. La gracia de Dios será predicada.

Porque somos salvos por gracia, y porque Cristo apareció por nosotros, ahora estamos llamados y capacitados para vivir para Cristo. Cristo nos ha “enseñado”, instruido como a un niño pequeño, a hacer dos cosas: primero, en lo negativo, a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos; segundo, en lo positivo, a vivir de manera sobria, justa y piadosa. Debemos renunciar al camino antiguo y vivir en el nuevo. Podemos y debemos hacer esto por la gracia de Dios en Cristo.

Sugerencias para la oración: Que seas asegurado de la gracia de Dios en Cristo. Que seas preparado para la adoración mañana para recibir la gracia de Dios, para regocijarte en la gracia de Dios y para vivir por la gracia de Dios.

ADORNAR LA DOCTRINA DE DIOS NUESTRO SALVADOR

VIERNES, 17 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Pedro 2:13-25; Tito 2:1-10

Tito 2:9-10: «Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones, no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador».

Los cristianos deben ser distintos en el trabajo y en sus relaciones laborales.
Todos trabajan para alguien más. Aun si tienes tu propio negocio, trabajas para tus clientes. Como cristianos, pertenecemos a un Maestro mayor, y le pertenecemos como siervos. Cristo nos compró con Su propia sangre para redimirnos del pecado, para ser Suyos, y porque estamos «atados» a Cristo le servimos.

Trabajamos en una estructura similar: nuestro empleador o cliente nos ha dado un trabajo para hacer y nos pagará un salario justo por hacerlo. Nos sometemos haciendo un buen trabajo. Podemos hacerlo con gozo y de manera agradable, sin discusiones, porque en última instancia nuestro trabajo es para Cristo (ver Ef 6:5-8; 1 Pe 2:18-25). Aun los incrédulos pueden reconocer a los cristianos que trabajan con fidelidad (como José, Daniel, Nehemías).

Sin embargo, los cristianos pueden ser culpables de quejarse del jefe, de las condiciones laborales o del salario. Pueden ser culpables de robar a sus empleadores, ya sea por robo real, o llegando tarde o saliendo temprano, o dedicando tiempo de trabajo a asuntos personales, como revisar redes sociales o enviar mensajes a amigos durante el trabajo.

Como cristianos, nuestro trabajo está destinado a “adornar” el evangelio. Como un joyero que cuidadosamente coloca un diamante para que no se suelte de su engaste y quede en el mejor ángulo para reflejar la luz que lo ilumina, así nuestro trabajo debe poner el evangelio de nuestro Salvador en el mejor lugar delante de los demás.

Sugerencias para la oración: Ora por un servicio gozoso y humilde en el trabajo. Ora con arrepentimiento por donde hayas pecado en tu trabajo. Ora para que tu trabajo «adorne la doctrina de Dios nuestro Salvador».

UN EJEMPLO DE BUENAS OBRAS

JUEVES, 16 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Pedro 2:1-11; Tito 2:1-10

Tito 2:7-8: «Preséntate tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza, mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de nosotros».

Si la sana doctrina debe mostrarse en una vida sana, ciertamente eso aplicaría a los ministros. Un hombre debe «practicar lo que predica». La hipocresía no puede llegar más alto que en un maestro que vive contrario a lo que enseña.

Los ministros deben esforzarse por hacer buenas obras en cada área de la vida. Los ministros son cristianos primero, temerosos de Dios y discípulos de Jesucristo. Muchos ministros son también esposos y padres, y llamados a la obediencia y a las buenas obras en esas relaciones. Escribiremos más acerca de esto después, pero los ministros deben ser fieles y hacer el bien en esas relaciones, y las congregaciones necesitan respetar su compromiso y devoción en ellas.

Los ministros también deben darse cuenta de que sus vidas están bajo observación de la congregación, como ejemplo a seguir. También deben ser conscientes de su conducta y de sus palabras cuando están en la comunidad, especialmente si se sabe, o llega a saberse, que es ministro. El mundo siempre está mirando (los «adversarios»; v. 8), y le encantaría tener más munición para señalar la hipocresía.

Al enseñar, los ministros son llamados aquí a tener integridad, seriedad y «palabra sana» (véase nuevamente 2:1). Es decir, la enseñanza de un ministro debe ser sin adulteración, no una mezcla de opiniones, sino enseñanza pura, verdadera y bíblica. Su enseñanza también debe ser digna de respeto. Los ministros necesitan hacer bien su trabajo: interpretar, estudiar, leer para entender la verdad de la Escritura. Las congregaciones necesitan respetar esta parte de su vida y de su llamado también.

Sugerencias para la oración: Ora por tu pastor y su familia, para que sea un hombre de buenas obras y para que su enseñanza tenga integridad y seriedad. Ora por su ánimo, y para que Dios te dé personas en tu vida que sean buenos ejemplos a seguir.

PRUDENCIA

MIÉRCOLES, 15 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Proverbios 23:19–24:2; Tito 2:1-10

Tito 2:6: «Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes».

Los jóvenes también la tienen difícil en nuestros días. Existen frases injustas y condenatorias, como «masculinidad tóxica», o ser etiquetados como «alfa» o, peor aún, como «beta». Muchos jóvenes cristianos también están siendo atraídos por posturas ultramasculinas, de parte de podcasters e influencers incrédulos en línea. La masculinidad no es inherentemente mala; ha sido torcida y distorsionada por la maldición del pecado, como todo lo demás en la buena creación de Dios. Pero no necesitamos acudir al mundo para saber cómo luce la hombría.

Los jóvenes necesitan ejercitar la prudencia. Es la instrucción singular que se les da en este libro. Sin embargo, esta sola instrucción abarca mucho terreno, considerando la fuerza física de un joven, su celo, oportunidades, cualidades de liderazgo, ideas, su lengua, conducta, impulsos y deseos, y su tendencia a ser orgulloso y arrogante de todo lo que posee y es capaz de hacer. Un hombre verdadero es capaz de mantenerse bajo control, en prudencia.

La prudencia y el dominio propio apuntan a someterse a la voluntad de Jesucristo. Un hombre verdadero conoce su lugar delante de su Salvador y Señor.

Jóvenes, ¿son lo suficientemente humildes como para mirar a los hombres mayores en sus vidas y aprender de ellos? Si están luchando con la prudencia, ¿están orando por la ayuda del Espíritu Santo y buscando apoyo en otros hombres en sus vidas? Busquen la sabiduría y el consejo de su padre, abuelo, pastor, anciano en la iglesia, u otro hombre cristiano que tenga las características de Tito 2:2.

Sugerencias para la oración: Ora por los jóvenes de tu familia y de tu iglesia. ¿Puedes pensar en algún joven que podría beneficiarse de la sabiduría y el consejo de un hombre cristiano mayor?

EL DON DE LAS MUJERES CRISTIANAS MAYORES

MARTES, 14 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Proverbios 31; Tito 2:1-10

Tito 2:3-5: «Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada».

Nuestra cultura actual es dura tanto para los hombres como para las mujeres. La maldición de Dios de que el «deseo de la mujer será contra su marido» se ha convertido en una insignia cultural de honor. A las mujeres se les dicen mentiras acerca de sí mismas y de sus vidas: que la sumisión es esclavitud, que el verdadero valor se encuentra en el éxito profesional, que la maternidad es una pérdida de tiempo y talentos, y más.

¡Qué bendición tener en la iglesia mujeres mayores que puedan modelar, enseñar e instruir a las más jóvenes en lo que realmente es la feminidad bíblica! ¡Qué ánimo para una madre joven escuchar de una madre mayor que en realidad lo está haciendo bien! ¡Qué preciosa instrucción para una esposa joven escuchar de una esposa mayor cómo se ve en la práctica el amor y la sumisión!

Entre la cultura y la naturaleza pecaminosa, las mujeres necesitan este tipo de instrucción y ejemplo bíblico. El egoísmo, la pereza y el deseo de tomar control sobre un esposo y la familia son tendencias naturales pecaminosas. Así como no todo hombre envejece con gracia, tampoco toda mujer envejece con gracia. Estas instrucciones también pueden ser buenas para la santificación de las mujeres mayores; para que sepan que son muy útiles en la iglesia. Y puede avivar sus corazones al saber que son vistas como ejemplos.

Nota la importancia de esta instrucción: para que la Palabra de Dios no sea blasfemada. El mundo está observando nuestro comportamiento. Todos necesitamos la gracia de Dios, y también nos necesitamos unos a otros en la iglesia.

Sugerencias para la oración: Ora por las mujeres de tu familia y de tu iglesia. ¿Puedes pensar en algunas de esas mujeres que podrían servir de esta manera a las más jóvenes? ¿Puedes pensar en algunas mujeres jóvenes que podrían beneficiarse de la ayuda de una mujer mayor en la iglesia?

EL DON DE LOS HOMBRES CRISTIANOS MAYORES

LUNES, 13 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Proverbios 4; Tito 2:1-10

Tito 2:2: «Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor y en la paciencia».

Muchos hombres mayores han sido buenos maestros para mí. Mi padre me enseñó la fidelidad de la vida cristiana. Mi suegro me enseñó el gozo de la vida cristiana. Mi abuelo me enseñó el amor de la vida cristiana. El abuelo de mi esposa me enseñó la paz de la vida cristiana. Un padre en la fe me enseñó la sabiduría de la vida cristiana. Los hombres más jóvenes aprenden de los hombres mayores y más sabios de su iglesia. Hombres mayores, sean maestros para los más jóvenes.

Otros hombres mayores me han enseñado lo que no quiero ser cuando envejezca. Eclesiastés 7:1 dice: «Mejor es la buena fama que el buen ungüento; y mejor el día de la muerte que el día del nacimiento». El punto es vivir bien, de acuerdo con la sana doctrina, para que vivas bien y seas bien considerado con buena reputación cuando seas mayor. Algunos hombres mayores son gruñones, quejosos, insensibles e irritables. Esta disposición huraña puede tener una explicación, pero plantea la pregunta de si el evangelio fue recibido con gozo por el hermano en humildad y mansedumbre.

A los hombres mayores se les exhorta a ser claros de mente, serios y dignos de respeto, y prudentes en su conducta; en resumen, deben ser sabios. La sabiduría a menudo viene con la edad, pero no es automática ni está garantizada. Los hombres mayores deben mostrar una confianza sana en Dios (contra las quejas), amor hacia los demás (contra la irritabilidad) y perseverancia (lo cual contrarrestaría gran parte del mal humor por cómo han cambiado tanto las cosas).

Sugerencias para la oración: Ora por los hombres mayores de tu familia y de tu iglesia, para que tengan estas características por la gracia de Dios. Ora para que seas lo suficientemente humilde y enseñable para escuchar la sabiduría y la experiencia de vida de los hombres mayores en tu vida.

SANA DOCTRINA Y VIDA SANA

DOMINGO, 12 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Nehemías 8:1-12; Tito 2:1-10

Tito 2:1: «Pero tú, habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina».

Los cretenses parecen gente difícil. ¿Conoces a alguien que sea terco y obstinado en sus caminos? Podemos encontrar a tales personas en nuestros vecindarios, lugares de trabajo, familias e iglesias. ¿Puede cambiar alguna vez esa gente? ¿Pueden cambiar los pecadores en general?

Para personas antes cautivadas por una licencia para vivir como les plazca, el legalismo parece atractivo. Tito debe ser diferente de los falsos maestros y de los filósofos griegos en todo sentido. Tito debe predicar y enseñar sana doctrina. Todo el consejo de Dios no es ni licencia para pecar ni un yugo legalista insoportable. La doctrina bíblica es sana, «saludable» y «edificante».

La sana doctrina resulta en vida sana. «Habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina», escribe Pablo. Tito debe enseñar las palabras y los caminos de la vida cristiana, la medida y manera de ella, los mandamientos y la sabiduría que concuerdan con la doctrina misma. La sana doctrina bíblica, cuando es aplicada correctamente, contrastará fuertemente con la falsa enseñanza; también es el método dado por Dios para crecer en piedad en el Espíritu Santo. La sana doctrina debe enseñarse en la iglesia, en los seminarios, en nuestros hogares y en nuestras escuelas.

La sana doctrina, entonces, será dos cosas: aquello que glorifica la gracia de Dios en Jesucristo, en quien solamente tenemos salvación, y la enseñanza de una vida temerosa de Dios y obediente. Los cretenses estaban siendo engañados por preguntas ociosas y tonterías. Hay muchas cosas en la vida por las que se puede sentir curiosidad. Los cristianos tenemos cosas mucho más importantes por las que debemos esforzarnos.

Sugerencias para la oración: Ora para que el Espíritu Santo te ilumine a fin de entender la sana doctrina de la Biblia. Ora para que el pueblo de Dios y todos los hijos de Dios sean instruidos por la sana doctrina aplicada correctamente para una vida piadosa.