VIERNES 20 DE FEBRERO
Lectura bíblica: 2 Reyes 6:32-7:2
Lucas 18:27: «Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios».
No deberíamos sorprendernos por la incredulidad del oficial del rey que exclamó: «Si Jehová hiciese ahora ventanas en el cielo, ¿sería esto así?». En su respuesta, vemos la respuesta natural de la humanidad a Dios. La incredulidad en el corazón humano es tan fuerte que Jesús enseñó: «Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos» (Lc 16:31).
Es solo por la gracia de Dios que alguno de nosotros cree en Él. Si Dios, en gracia inconmensurable, no transformara tu corazón y mi corazón por el poder regenerador de Su Espíritu Santo, seríamos tan incrédulos como el siervo que expresó su gran duda a Eliseo.
En contraste con un corazón de fe está un corazón de incredulidad. Considera al rey Joram. Cuando oyó que la mujer había comido a su hijo, inmediatamente culpó al Señor y a Eliseo (vv. 31, 33), aunque el Señor había advertido al pueblo que tal desastre horrible vendría sobre ellos si lo rechazaban a Él y a Su Palabra (Lv 26:27-29; Dt 28:15, 53-57).
La opinión de Joram, de que Dios debe ser culpado por nuestras dificultades, difícilmente es una opinión única. Proverbios 19:3 sirve como un comentario incisivo sobre los impíos culpando al Señor cuando declara: «La insensatez del hombre tuerce su camino, y luego contra Jehová se irrita su corazón».
Que tu corazón y el mío estén enfocados en fe en Jesucristo, no dudando de Su poder para salvar, ¡sino regocijándonos siempre en Él!
Sugerencias para la oración: Agradece a Dios que todas las cosas son posibles para Él, incluso nuestra salvación del pecado y el don de vida eterna mediante la fe salvadora en Jesucristo.
