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DEDICADOS A LAS BUENAS OBRAS

DOMINGO, 26 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Salmo 119:33-40; Tito 3:1-8

Tito 3:8: «Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres».

Hoy descansas de tus labores diarias para que en este día festivo de reposo puedas asistir al culto público. También debes descansar de tus caminos pecaminosos. Medita en las buenas obras como fruto del evangelio. El evangelio conduce a las buenas obras. El Espíritu Santo produce buenas obras en nosotros mientras nos renueva.

Quizás digas: «Pero soy tan pecador, tan egoísta y tan débil; no hago las buenas obras que debiera hacer». Recuérdate de las palabras en Tito 2:11-12. Efesios 2:10 dice: «Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas».

La gracia de Jesucristo no solo hace posibles las buenas obras, sino también necesarias. El evangelio siempre producirá buenas obras en los creyentes. Guarda la Palabra de Dios. Guarda el Día del Señor hoy. Adora. Haz obras de misericordia. Visita a una viuda o a un enfermo, o muestra hospitalidad a un extraño. Dedica tiempo a la oración y a enseñar la Palabra de Dios en tu familia. Da generosamente en la adoración hoy.

Piensa en hacer buenas obras. Piensa en las personas a quienes puedes hacer el bien y en las situaciones en las cuales puedes obrar bien. Y recuerda la base de todo: la gracia salvadora de Dios. Los incrédulos también pueden hacer cosas agradables. Pero los cristianos son llamados a ser celosos de buenas obras porque han sido salvos para hacerlas.

Sugerencias para la oración: Ora por el celo de hacer buenas obras. Ora por sabiduría y fortaleza de parte de Dios para realizarlas. Ora por una sincera devoción a las buenas obras. Y haz de este Día del Señor un día de adoración y de buenas obras.

¡JUSTIFICADOS Y GLORIFICADOS!

SÁBADO, 25 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Romanos 8:18-30; Tito 3:1-8

Tito 3:4-7: «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna».

Hay dos dones más, vitales y gloriosos, que son nuestros en Jesucristo: la justificación y la glorificación. La justificación es una declaración legal que Dios hace (véase Ro 8:33-34). Dios pronuncia esta declaración de gracia sobre la base de la perfecta justicia de Cristo, la cual recibimos por la fe. Jesús obedeció perfectamente como nuestro representante y en nuestro lugar. Ahora Dios nos ve como si nunca hubiésemos pecado y como si hubiésemos sido tan perfectamente obedientes como Cristo lo fue por nosotros.

La glorificación es la etapa final de nuestra salvación. Sucederá cuando Cristo venga otra vez: seremos resucitados con cuerpos nuevos, nuestras almas serán unidas a esos cuerpos, y estaremos sin la corrupción del pecado. En la glorificación, nuestra santificación alcanza a nuestra justificación, y reinaremos con Cristo para siempre, adorándole en el gozo de la perfección.

Mefi-boset no solo fue perdonado por David, sino que fue hecho como uno de sus hijos (2 S 9); los hermanos de José no solo fueron perdonados en Egipto, sino librados del hambre allí (Gn 45–46); el hijo perdido no solo fue perdonado, sino restaurado (Lc 15). Por la gracia de Dios, nosotros también heredaremos la vida eterna. Cristo es nuestra propiciación (1 Jn 2:2), lo cual significa que apartó de nosotros la ira de Dios al tomarla sobre sí; pero es también por la obra salvífica y suficiente de Cristo que llegamos a ser hijos de Dios (Ro 8). Toda nuestra vida es gracia sobre gracia. Aunque tengamos ahora muchas dificultades, hay un gozo que nos espera.

Sugerencias para la oración: Que seamos preparados para la gloria. Que dejemos de lado toda autojustificación y confiemos firmemente en Cristo, quien es por nosotros y cuya justicia nos cubre delante de Dios.

¿POR QUÉ NOS SALVÓ JESÚS?

VIERNES, 24 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Juan 4:7-13; Tito 3:1-8

Tito 3:4-7: «Pero cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador, y su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo, el cual derramó en nosotros abundantemente por Jesucristo nuestro Salvador, para que justificados por su gracia, viniésemos a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna».

Aparte de la gracia de Jesucristo, todavía estaríamos en nuestros pecados y esclavos de ellos. Dios intervino en nuestra vida naturalmente pecaminosa, en la cual estábamos inclinados a aborrecer a Dios y a nuestro prójimo. Lo hizo por su bondad y amor, no por nosotros. No es porque seamos moral o intelectualmente, o de alguna otra manera, superiores a los incrédulos. Es «no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia» (véase también Ro 3:19-25).

No pedimos a Dios que nos salvara; Él vino a nosotros en su Hijo. Los incrédulos tienen un mal corazón y un mal historial; así también nosotros. Por la gracia de Dios, ahora tenemos el «lavamiento de la regeneración… del Espíritu Santo». Hemos nacido de nuevo. El bautismo es la señal y el sello de este lavamiento. Dios promete limpiar nuestros pecados con la sangre de Jesucristo y envía al Espíritu Santo a morar en nosotros.

La regeneración significa que hemos pasado de un estado de estar muertos en delitos y pecados a un nuevo estado de estar vivos en Cristo. Las personas que están vivas en Cristo pueden creer, adorar, servir y amar a Dios.

También estamos siendo renovados por el Espíritu Santo. Esto significa que Él sigue obrando poderosamente en nosotros para dar muerte al pecado, hacernos cada vez más semejantes a Cristo y producir en nosotros su buen fruto (Gá 5:22-23).

Sugerencias para la oración: Ora con gratitud por la bondad y el amor de Dios en tu salvación. Da gracias porque ya no eres esclavo de las diversas pasiones y deleites del pecado. Ora por aquellos que conoces y que necesitan la sabiduría y el poder del Espíritu Santo para crecer en la gracia.

LO QUE UNA VEZ FUIMOS

JUEVES, 23 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Romanos 5:5-11; Tito 3:1-8

Tito 3:3: «Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, rebeldes, extraviados, esclavos de concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros».

Disfruto de un buen espectáculo de fuegos artificiales. Quizás tú también. Sin embargo, no disfrutaría de un espectáculo de fuegos artificiales a media mañana en un día de verano. Todavía se escucharía el sonido, pero el resplandor de los colores y diseños se perdería contra el resplandor del sol de verano. Los fuegos artificiales son mejores de noche, contra un fondo negro, porque brillan más intensamente en ese profundo contraste.

De la misma manera, el evangelio de la gracia resplandece mejor contra el fondo negro de nuestro pecado. El sobrio recordatorio de Pablo a los cretenses por medio de Tito es también un sobrio recordatorio para nosotros: recuerda lo que una vez fuiste. No olvides la oscuridad de la que saliste. No reescribas tu historia como hacen muchos hoy, borrando de ese registro histórico cuán miserables éramos por naturaleza.

Estas palabras describen con precisión la vida humana natural, aunque suenen duras al principio. Aparte de Jesucristo, así son las personas. Pero aquí están los brillantes fuegos artificiales de la gracia: ¡Jesús nos salvó de esta condición tan triste y desesperanzada! Nosotros mismos una vez fuimos así (véase también 1 Co 6:9-11), ¡pero ya no! Jesús nos salvó de esa miserable condición (descrita más adelante en los vv. 4-8).

¿Produce esto compasión y paciencia en ti hacia los que aún son «esclavos» de diversas pasiones y deleites? ¿Aviva tu celo para hablar a otros de Jesús y lo que Él ha hecho por ti? ¿Ves la necesidad de que el evangelio sea proclamado en todas partes?

Sugerencias para la oración: Ora por los misioneros que llevan el evangelio a regiones lejanas y difíciles. Ora por valor y deseo de hablar a un incrédulo acerca de Jesús e invitarlo a la iglesia.

SUJECIÓN A GOBERNANTES Y AUTORIDADES

MIÉRCOLES, 22 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Proverbios 11:1-15; Tito 3:1-8

Tito 3:1-2: «Recuérdales que se sujeten a los gobernantes y autoridades, que obedezcan, que estén dispuestos a toda buena obra. Que a nadie difamen, que no sean pendencieros, sino amables, mostrando toda mansedumbre para con todos los hombres».

Este tercer capítulo aplica la sana doctrina de la Palabra de Dios a las relaciones fuera de la iglesia. Evidentemente, los nuevos creyentes estaban luchando con el sometimiento a los magistrados y autoridades gobernantes. Pero si queremos una sociedad decente, la decencia comienza con nosotros.

Solo los cristianos son regenerados por el Espíritu Santo. Solo los cristianos son salvos por gracia en Jesucristo y saben lo que son la misericordia, la bondad y el amor. Solo los cristianos oran a Dios por medio de Jesucristo, orando aun por enemigos, reyes y gobernantes (Mt 5:44; 1 Ti 2:1-2). A la sociedad no le importa, pero necesita a los cristianos.

Como cristianos, a menudo se nos caracteriza por lo que rechazamos, más que por lo que afirmamos. Estamos a favor de la vida humana, del cuidado de los pobres y necesitados, de la paz en los conflictos, de la propiedad privada y del liderazgo sabio. Estamos a favor de estas cosas porque conocemos al Dios que hizo todas las cosas y preserva todas las cosas; todas las cosas son suyas, y Él nos ha confiado mucho de ellas.

Esto no convierte el evangelio en político o social, pero el evangelio tiene implicaciones políticas y sociales. Si los cretenses son mentirosos, entonces los cristianos deben hacer el bien y hablar la verdad. Si los cretenses son malas bestias, entonces los cristianos deben evitar las peleas y no provocar discusiones en público ni en las redes sociales. Si los cretenses son glotones ociosos, entonces los cristianos deben hacer el bien y mostrar cortesía.

Los cristianos deben ser como Cristo. Esto no es obra nuestra; es un don de Dios.

Sugerencias para la oración: Ora por quienes persiguen a los cristianos—por su conversión y porque se haga la justicia de Dios. Ora para que tú y todos los cristianos sean sal y luz en este mundo presente para la gloria de Dios.

EL PASTOR PERFECTO

MARTES, 21 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Timoteo 4:6-16; Tito 2:11-15

Tito 2:15: «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie».

Existen varias versiones del Pastor Perfecto: el pastor perfecto predica exactamente 20 minutos; condena el pecado con firmeza, pero nunca hiere los sentimientos de nadie; gana 400 dólares a la semana, viste buena ropa, conduce un buen carro y da 300 dólares a la semana a la iglesia. Tiene 29 años de edad con 40 años de experiencia; sonríe todo el tiempo con el rostro serio; hace 15 visitas al día y siempre está en su estudio disponible cuando se le necesita. El pastor perfecto también está siempre en otra iglesia.

Este es el versículo más difícil del libro de Tito. Pero aún no hemos considerado la parte más difícil de este versículo: «Nadie te menosprecie». Los ministros serán menospreciados, pero Pablo le dice a Tito: «No lo permitas». ¿Cómo puede un ministro, especialmente uno entre los cretenses (1:12), evitar que eso suceda?

La manera de no permitir ser menospreciado, pastor, es ser fiel a los mandamientos aquí: hablar, exhortar y reprender. ¿Lo haces en el Nombre de Cristo, como un pastor llamado por el Buen Pastor, y puedes responder con buena conciencia que, sí, trabajaste en oración para predicar fielmente en la suficiencia de Cristo, buscando la sabiduría del Espíritu Santo?

Y aunque hoy sea martes, y los sermones del domingo ya no estén tan frescos en tus mentes y corazones, ¿eres capaz y estás dispuesto a evaluar la predicación de tu pastor en estos términos? ¿Predicó fielmente la Palabra de Dios como Palabra de Dios?

Sugerencias para la oración: Ora por el llamamiento y la labor de tu pastor, como esposo y padre; por su predicación, enseñanza, visitas, consejería y reuniones. Si tienes una queja o resentimiento contra un pastor, ora por un corazón blando hacia él y una oportunidad para reconciliarte. Da gracias por el ministerio del evangelio.

EL VERSÍCULO MÁS DIFÍCIL

LUNES, 20 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Timoteo 4:6-16; Tito 2:11-15

Tito 2:15: «Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie».

Este es el versículo más difícil en Tito. Es difícil porque aquello mismo que los cristianos necesitan, el ministerio del evangelio, puede ser también aquello que desprecian. Es difícil porque los ministros son menospreciados.

Los ministros son menospreciados cuando la gente se queja. La gente se queja de la predicación: que los sermones son muy largos; muy profundos; no lo bastante prácticos; que no abordan todos los temas que la gente cree que deberían tratarse. La gente se queja de las visitas del ministro: que no visita lo suficiente; que no es accesible; que no convive lo bastante. La gente se queja del tiempo del ministro: criticando cómo usa su tiempo. Los ministros también son menospreciados cuando dan consejo y sabiduría bíblicos y sanos, y son ignorados. Son menospreciados cuando se les compara con «pastores celebridades» y conferencistas. Los ministros son menospreciados cuando se espera que tengan el conocimiento, poder y presencia de Jesús.

¿Te preparas para escuchar atentamente los sermones? ¿Oras por la preparación de tu ministro para la predicación? ¿Cuándo fue la última vez que animaste a tu pastor? ¿Respetas su día libre? ¿Respetas su tiempo familiar? Si necesitas una visita pastoral, ¿se lo has comunicado a tu pastor? ¿Aprecias el alto llamamiento que tu pastor tiene de parte del Señor Jesucristo para predicar y enseñar sana doctrina, a tiempo y fuera de tiempo, para proclamar el tesoro del evangelio aun cuando él mismo es solo un vaso de barro? Tal vez necesites cambiar tus expectativas y amar a tu pastor a pesar de sus debilidades.

Sugerencias para la oración: Ora por el llamamiento y la labor de tu pastor, como esposo y padre; por su predicación, enseñanza, visitas, consejería y reuniones. Si tienes una queja o resentimiento contra un pastor, ora por un corazón blando hacia él y una oportunidad para reconciliarte. Da gracias por el ministerio del evangelio.

JESÚS SE ENTREGÓ PARA REDIMIRNOS

DOMINGO, 19 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: Efesios 2:1-10; Tito 2:11-15

Tito 2:13-14: «… aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras».

Esta es la segunda de las “apariciones” de Jesús mencionadas en esta sección. Cristo viene otra vez, habiendo sido «coronado de gloria y de honra» (He 2:9). ¡Jesús es nuestra esperanza bienaventurada!

Tenemos muchas preguntas acerca de la segunda venida de Cristo y la resurrección, y los cielos nuevos y la tierra nueva. La Biblia no nos da demasiadas respuestas definitivas. Pero, para citar una vez más al autor de Hebreos, será «mejor». Todas las cosas serán mejores.

Ciertamente, los cretenses podían esperar algo mejor que sus vidas presentes. Ciertamente, nosotros también. Que este Día del Señor sea para ti un anticipo en miniatura de aquello mejor: bendecido en la santa presencia de Dios, cubierto con la sangre y la justicia de Cristo, alabándole, orando a Él, presentándote como sacrificio vivo a Él, reunido con Su pueblo, unido en fe, esperanza y amor.

Cristo nos redimió de toda iniquidad. Lo hizo mediante Su muerte sustitutiva, y lo hizo imputándonos Su perfecta justicia. Envió a Su Espíritu Santo para purificarnos. Nos hizo Su propio pueblo, una posesión preciosa para Él (ver Is 43). Nos hace celosos de buenas obras. ¿Tienes celo por las buenas obras? ¿Eres celoso por las leyes y mandamientos, estatutos y decretos de Dios (ver Sal 119)? ¿Eres celoso para adorar a Dios en este Día del Señor? ¿Eres celoso para amar a tu prójimo como a ti mismo?

Sugerencias para la oración: Que seas diligente y esperanzado por la venida en gloria de Cristo. Que tú y tu familia estéis preparados para la venida en gloria de Cristo. Que crezcas en tu celo por Dios y por las buenas obras.

LA APARICIÓN DE LA GRACIA DE DIOS

SÁBADO, 18 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 2 Pedro 1:3-11; Tito 2:11-15

Tito 2:11-12: «Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente».

En la vida, a menudo recibimos instrucciones sobre lo que debemos hacer antes de recibir las razones de por qué debemos hacerlo. Pablo escribe de esa manera aquí, diciéndonos por qué debemos vivir como cristianos.

El fundamento bíblico y teológico para la vida cristiana se encuentra en dos «apariciones». La primera aparición es la primera venida de Cristo. Cuando Cristo vino, la gracia de Dios se manifestó más claramente que antes. Toda la Biblia proclama la gracia de Dios. Jesús encarnó, vivió y demostró la gracia de Dios en toda Su vida, ministerio, sufrimiento, muerte, resurrección y ascensión. Todas Sus enseñanzas y milagros, todos Sus encuentros con la gente y con los líderes judíos, revelaron la verdad del Reino de Dios.

Somos salvos por gracia. Cristo vino por la gracia de Dios, su favor inmerecido hacia nosotros. Cuando escuches el saludo de Dios en la adoración mañana, serás recordado de esa gracia de Dios, dada a ti en Jesucristo, la cual debes recibir por la fe. La gracia de Dios será predicada.

Porque somos salvos por gracia, y porque Cristo apareció por nosotros, ahora estamos llamados y capacitados para vivir para Cristo. Cristo nos ha “enseñado”, instruido como a un niño pequeño, a hacer dos cosas: primero, en lo negativo, a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos; segundo, en lo positivo, a vivir de manera sobria, justa y piadosa. Debemos renunciar al camino antiguo y vivir en el nuevo. Podemos y debemos hacer esto por la gracia de Dios en Cristo.

Sugerencias para la oración: Que seas asegurado de la gracia de Dios en Cristo. Que seas preparado para la adoración mañana para recibir la gracia de Dios, para regocijarte en la gracia de Dios y para vivir por la gracia de Dios.

ADORNAR LA DOCTRINA DE DIOS NUESTRO SALVADOR

VIERNES, 17 DE OCTUBRE

Lectura bíblica: 1 Pedro 2:13-25; Tito 2:1-10

Tito 2:9-10: «Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones, no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador».

Los cristianos deben ser distintos en el trabajo y en sus relaciones laborales.
Todos trabajan para alguien más. Aun si tienes tu propio negocio, trabajas para tus clientes. Como cristianos, pertenecemos a un Maestro mayor, y le pertenecemos como siervos. Cristo nos compró con Su propia sangre para redimirnos del pecado, para ser Suyos, y porque estamos «atados» a Cristo le servimos.

Trabajamos en una estructura similar: nuestro empleador o cliente nos ha dado un trabajo para hacer y nos pagará un salario justo por hacerlo. Nos sometemos haciendo un buen trabajo. Podemos hacerlo con gozo y de manera agradable, sin discusiones, porque en última instancia nuestro trabajo es para Cristo (ver Ef 6:5-8; 1 Pe 2:18-25). Aun los incrédulos pueden reconocer a los cristianos que trabajan con fidelidad (como José, Daniel, Nehemías).

Sin embargo, los cristianos pueden ser culpables de quejarse del jefe, de las condiciones laborales o del salario. Pueden ser culpables de robar a sus empleadores, ya sea por robo real, o llegando tarde o saliendo temprano, o dedicando tiempo de trabajo a asuntos personales, como revisar redes sociales o enviar mensajes a amigos durante el trabajo.

Como cristianos, nuestro trabajo está destinado a “adornar” el evangelio. Como un joyero que cuidadosamente coloca un diamante para que no se suelte de su engaste y quede en el mejor ángulo para reflejar la luz que lo ilumina, así nuestro trabajo debe poner el evangelio de nuestro Salvador en el mejor lugar delante de los demás.

Sugerencias para la oración: Ora por un servicio gozoso y humilde en el trabajo. Ora con arrepentimiento por donde hayas pecado en tu trabajo. Ora para que tu trabajo «adorne la doctrina de Dios nuestro Salvador».