JUEVES, 16 DE OCTUBRE
Lectura bíblica: 1 Pedro 2:1-11; Tito 2:1-10
Tito 2:7-8: «Preséntate tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza, mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence y no tenga nada malo que decir de nosotros».
Si la sana doctrina debe mostrarse en una vida sana, ciertamente eso aplicaría a los ministros. Un hombre debe «practicar lo que predica». La hipocresía no puede llegar más alto que en un maestro que vive contrario a lo que enseña.
Los ministros deben esforzarse por hacer buenas obras en cada área de la vida. Los ministros son cristianos primero, temerosos de Dios y discípulos de Jesucristo. Muchos ministros son también esposos y padres, y llamados a la obediencia y a las buenas obras en esas relaciones. Escribiremos más acerca de esto después, pero los ministros deben ser fieles y hacer el bien en esas relaciones, y las congregaciones necesitan respetar su compromiso y devoción en ellas.
Los ministros también deben darse cuenta de que sus vidas están bajo observación de la congregación, como ejemplo a seguir. También deben ser conscientes de su conducta y de sus palabras cuando están en la comunidad, especialmente si se sabe, o llega a saberse, que es ministro. El mundo siempre está mirando (los «adversarios»; v. 8), y le encantaría tener más munición para señalar la hipocresía.
Al enseñar, los ministros son llamados aquí a tener integridad, seriedad y «palabra sana» (véase nuevamente 2:1). Es decir, la enseñanza de un ministro debe ser sin adulteración, no una mezcla de opiniones, sino enseñanza pura, verdadera y bíblica. Su enseñanza también debe ser digna de respeto. Los ministros necesitan hacer bien su trabajo: interpretar, estudiar, leer para entender la verdad de la Escritura. Las congregaciones necesitan respetar esta parte de su vida y de su llamado también.
Sugerencias para la oración: Ora por tu pastor y su familia, para que sea un hombre de buenas obras y para que su enseñanza tenga integridad y seriedad. Ora por su ánimo, y para que Dios te dé personas en tu vida que sean buenos ejemplos a seguir.
