INTRODUCCIÓN AL MES DE FEBRERO

por Rev. Ted Gray

En el camino a Emaús, dos discípulos caminaban con el Señor Jesús resucitado. Lucas describe cómo, comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían (Lc 24:27). No es de extrañar que después de que Él los dejara, se dijeran el uno al otro: «¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino, y cuando nos abría las Escrituras?» (Lc 24:32).

Toda la Escritura nos revela a Cristo. Se escribe acerca de Él tanto en el Antiguo Testamento como en el Nuevo, y en el Antiguo Testamento hay muchos tipos y sombras de Cristo. Entre aquellos que fueron un tipo o sombra de Cristo estaba el singular profeta Eliseo. Él fue sombra del ministerio de Cristo cuando limpió leprosos, proveyó para viudas, alimentó a los hambrientos, resucitó a los muertos, así como también fue sombra del ministerio de Cristo de muchas otras maneras.

Al examinar la vida de Eliseo, es mi oración que veamos a Aquel de quien él fue sombra: el Señor Jesucristo.

Acerca del autor del mes de febrero:

El Rev. Ted Gray creció en una familia cristiana, pero vivió una vida sin sentido y de futilidad apartado del Señor durante muchos años. Después de profesar fe a los 30 años, y luego completar el seminario, ha tenido el privilegio de servir a iglesias presbiterianas ortodoxas en Oregón y Florida y a una iglesia cristiana reformada en Vermont. Durante los últimos 15 años, ha servido como pastor de la First United Reformed Church en Oak Lawn, Illinois. Él y su esposa Karen son bendecidos con tres hijas casadas y cuatro nietos. Si el Señor quiere, se jubilará este verano y continuará sirviendo al Señor como pastor emérito en cualquier forma que el Señor lo guíe.

GOZO EN CONFESAR NUESTRO ÚNICO CONSUELO

SÁBADO, 31 DE ENERO

Lectura bíblica: 2 Corintios 1:1-11

Salmo 136:1 «Alabad a Jehová, porque Él es bueno, porque para siempre es Su misericordia.»

Durante un mes hemos considerado brevemente el único consuelo del cristiano mientras viajamos de este siglo al venidero. ¡Y qué maravilloso es que el testimonio del creyente descanse en Cristo! El Padre de misericordias es el Dios de todo consuelo. Cristo asegura nuestro consuelo. El Espíritu Santo ha sido dado para guiarnos en la Verdad del consuelo (Jn 14:26; 16:13). El Espíritu señala la revelación sobrenatural de toda verdad. Esa verdad está asegurada en Cristo y por Cristo para la gloria del Padre. Y en esto somos consolados. ¡Oh, qué rica bendición es pertenecer a Jesús!

El vacío espiritual de este mundo solo puede llenarse con el perdón y la gracia transformadora de Dios. Esa gracia (Las Riquezas de Dios a Expensas de Cristo) descansa, en última instancia, en pertenecer a Jesucristo. Luchemos con firmeza para que la santísima fe no se vuelva algo común entre nosotros. Estemos alertas, orando para que el SEÑOR nos guarde de desviarnos.

«¡Oh, las profundas e ilimitadas riquezas de Dios merecen nuestra alabanza! ¡Cuán insondables son Sus juicios, cuán maravillosos Sus caminos! ¿Quién ha escudriñado Sus pensamientos, o le dio consejo? ¿Quién podría hacer deudor a Dios, el Señor del cielo? Porque de Él, y por Él, y para Él son todas las cosas, ahora y por siempre. A Él sea toda la gloria por los siglos. AMÉN» (HPH 226).

«La fe recibe a Cristo, y solo a Cristo, como la totalidad de nuestra justicia ante Dios» —John Owen.

Sugerencias para la oración:
Ora para que el canto de Aleluya jamás se aleje de tus labios ni de tu corazón. Y ora para que mantengamos nuestro enfoque en nuestro propósito: El fin principal del hombre es glorificar a Dios y gozar de Él para siempre (Catecismo Menor de Westminster, P. 1).

COMPARTIR NUESTRO ÚNICO CONSUELO

VIERNES, 30 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 67

Salmo 22:27 «Se acordarán y se volverán a Jehová todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de Ti».

El consuelo del evangelio no es solamente para el individuo. Es un consuelo que debe expresarse entre quienes no conocen el consuelo de pertenecer al Señor Jesucristo. No está destinado a guardarse para uno mismo. Es un consuelo que debe compartirse. John Piper lo expresó así: «La adoración es el objetivo y el combustible de las misiones: las misiones existen porque no hay adoración. Las misiones son nuestra manera de decir: el gozo de conocer a Cristo no es un privilegio privado, ni tribal, ni nacional, ni étnico. Es para todos. Y por eso vamos. Porque hemos gustado el gozo de adorar a Jesús, y queremos que todas las familias de la tierra estén incluidas».

Este mundo es, con frecuencia, un valle de lágrimas. Y fuera de Cristo no hay esperanza. Fuera de Cristo hay separación eterna de la gracia de Dios. Fuera de Cristo, hay remordimiento eterno; la Biblia habla de llanto y crujir de dientes. Toda autoridad ha sido dada a Cristo. Y Cristo llama a Su Iglesia a ir y anunciar: a hacer discípulos de todas las naciones, a bautizarlos en el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y luego a enseñarles todo lo que Cristo ha mandado. Y este llamado viene con la promesa de que Él estará con nosotros siempre. La gran comisión jamás debe convertirse en la gran omisión.

«Es el deber de toda la iglesia predicar todo el evangelio a todo el mundo» —Charles H. Spurgeon.

Sugerencias para la oración:
«A Cristo pertenezco, y muy pronto estaré con mi precioso Salvador allá en la tierra de gloria» (HPH 187:6).

CONTARLO A NUESTROS HIJOS

JUEVES, 29 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 84

Salmo 78:4 «No las encubriremos a sus hijos, contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová, y Su potencia, y las maravillas que hizo.»

Durante casi un mes hemos estado reflexionando juntos sobre la maravillosa enseñanza del Día del Señor 1 del Catecismo de Heidelberg. Esta enseñanza debe permanecer como un tesoro en nuestros corazones. Y si bien el Día del Señor 1 es intensamente personal, nunca debe quedarse solamente en lo personal. Si se nos ha confiado el cuidado y amor de hijos, entonces ciertamente deben oír de nuestros labios cuál es la fuente de su único consuelo: pertenecer a Jesús.

Mientras escribo esto hoy, mi esposa y yo acabamos de regresar del funeral de un niño pequeño a quien el SEÑOR llevó a Sí mismo a los tres años y medio. Este pequeño estaba aprendiendo a deleitarse en el testimonio del Salmo 84—el hermoso lugar de habitación donde aprendemos sobre nuestro consuelo eterno y la bienaventuranza de los que confían en el SEÑOR.

Los padres tienen la bendición y el deber de contar, de dar testimonio de una fe viva y viviente, y de animar a sus hijos a seguir al SEÑOR. Aunque los padres no pueden darles fe a sus hijos, sí pueden modelar este gran don de gracia. El mayor tesoro en la vida es pertenecer a Jesús, conocer Su pacto y las promesas que no pueden fallar. Los padres deben orar con frecuencia por sabiduría para ser hallados fieles.

«El propósito de Dios es que el Espíritu Santo tome posesión de nuestros hijos e hijas para Su servicio; que estén llenos del Espíritu Santo, consagrados al servicio. Ellos le pertenecen a Él, y Él a ellos.» —Andrew Murray

Sugerencias para la oración:
«A Cristo pertenezco; Él guardará mi alma cuando las aguas de la muerte oscuras me rodeen» (HPH 187:5).

CÓMO DEBO EXPRESAR MI GRATITUD A DIOS

MIÉRCOLES, 28 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 116

Job 23:12 «Del mandamiento de Sus labios nunca me separé; guardé las palabras de Su boca más que mi comida.»

Cuando miramos a través del prisma de la gracia consoladora y fortalecedora de Dios; cuando meditamos en lo que es necesario para pertenecer en cuerpo y alma a nuestro Mesías, no podemos permanecer indiferentes. Cuando reflexionamos con humildad sobre lo que Jesús hizo para libertar a Sus seguidores, para asegurar la salvación, para entregarnos al Padre celestial, necesariamente debe seguir una vida de gratitud y agradecimiento. Salvos de la mano del adversario y de la ira de Dios contra nuestro pecado, no necesitamos temer la vida venidera.

La liberación de nuestro pecado y miseria es una bendición sin comparación. Nuestro pecado es una ruptura de relación con el SEÑOR. Solo Jesús, por Su sacrificio, puede restaurar esa relación. Y ahora damos gracias, pues se nos concede el privilegio de hacerlo. ¿Cómo expresas tú tu gratitud? Si hicieras una lista que caracterizara tu agradecimiento, ¿qué incluirías en ella? Ciertamente, debemos agradecer al Señor cada día por Su favor constante. Los creyentes tenemos la Palabra de Verdad que traza la Línea de la Promesa; el camino del pacto; las doctrinas de la gracia; la historia de la salvación; la manera de vivir delante del rostro de Dios. ¡Alabado sea Dios, de quien manan todas las bendiciones!

«La gratitud es una ofrenda preciosa a los ojos de Dios, y es una que aun el más pobre puede ofrecer sin empobrecerse, sino enriqueciéndose al hacerlo.» —A.W. Tozer

Sugerencias para la oración:
«Oh, dad gracias a Jehová, porque Él es bueno; Su misericordia es para siempre. Díganlo los redimidos de Jehová, a quienes redimió del poder del enemigo. Los ha reunido de las tierras: del oriente y del occidente, del norte y del sur, de manos adversarias» (HPH 107A:1).

NECESITO SABER CÓMO PUEDO SER LIBERADO

MARTES, 27 DE ENERO

Lectura bíblica: Juan 8:31-36

Éxodo 20:1-2 «Y habló Dios todas estas palabras, diciendo: Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de la tierra de Egipto, de casa de servidumbre».

Separados de Cristo, seguimos en esclavitud y somos siervos del pecado. Solo Cristo puede liberarnos del poder y de la pena del pecado. Necesitamos liberación; ser librados de la condenación; experimentar verdadera libertad; recibir la doble imputación: mi pecado transferido a Jesús, y Su justicia atribuida a mí. No hay otro nombre bajo el cielo dado a los hombres en que podamos ser salvos. Jesús, quien es el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie viene al Padre sino por Él.

● «¡Miserable de mí! ¿quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro» (Ro 7:24-25).
● «Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte» (Ro 8:2).
● «Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres» (Jn 8:36).
● «Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud» (Gá 5:1).
● «Desde la angustia invoqué a JAH, y me respondió JAH, poniéndome en lugar espacioso» (Sal 118:5).
● «Como libres, pero no como los que tienen la libertad como pretexto para hacer lo malo, sino como siervos de Dios» (1 P 2:16).

Lo decimos de nuevo: solo Cristo, nuestro Redentor, puede hacernos libres. ¡Gloria, aleluya!

«Sentí como si pudiera saltar de la tierra al cielo de un solo brinco cuando por primera vez vi mis pecados ahogados en la sangre del Redentor» —Charles Spurgeon.

Sugerencias para la oración:
«Oh Señor, nuestro Salvador, ayuda y glorifica Tu nombre; líbranos de todos nuestros pecados y quita nuestra vergüenza» (HPH 79B:2).

NECESITO CONOCER MI PECADO

LUNES, 26 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 51

Romanos 3:23 «Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.»

Transgresión. Invasión. Errar el blanco. Quebrantar la ley. Iniquidad. Maldad. En la caída de Adán, todos pecamos. El pecado es invasivo y mortal. Es una ofensa contra Dios y Su santidad. Es elegir seguir nuestro propio camino. Es negarse a obedecer la ley de Dios. El pecado rechaza las normas divinas. Es fallar en amar a Dios y al prójimo como lo exige la Escritura. Mi corazón pecaminoso es atraído al pecado como el metal a un imán.

¿Qué debes saber para vivir y morir en el gozo del consuelo del evangelio? Tú y yo debemos conocer nuestro pecado. Debemos conocer el problema antes de abrazar la solución que solo puede recibirse en Jesucristo. Hemos sido corrompidos por el pecado. Culpables. Separados de Cristo, somos indignos, hipócritas, tramposos y de doble ánimo (¡qué cosas tan horribles de decir sobre nosotros… pero son ciertas!). El Catecismo habla de cuán grande es la ofensa del pecado contra el Dios tres veces Santo. El pecado siempre produce miseria, haciéndonos miserables. ¿Reconoces el veneno del pecado en tu vida? ¿Experimentas remordimiento? ¿Cómo progresas en la vida de arrepentimiento y fe?

David llegó a conocer su pecado después de ser confrontado por el profeta Natán. «¡Tú eres ese hombre!» Y así fue. David pensó que podía ignorar u ocultar su pecado. Dios lo ve todo.

«Todo pecado es un acto de traición cósmica, un intento inútil de destronar a Dios en Su autoridad soberana» —R.C. Sproul.

Sugerencias para la oración:
«Ten piedad, oh Dios, de mí;
en Tu gracia pongo aquí
mi clamor con gran dolor;
borra mi transgresión, Señor.
Lávame, hazme limpio en Ti,
límpiame de mi pecar» (HPH 51C:1).

LO QUE NECESITO SABER

DÍA DEL SEÑOR, DOMINGO 25 DE ENERO

Lectura bíblica: Salmo 25

Salmo 99:5 «Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de Sus pies; Él es santo.»

Hoy, por la gracia de Dios, nos unimos con otros creyentes como el cuerpo de Cristo. ¡El mejor día de la semana, emblema del descanso eterno! Es una inmensa bendición congregarnos en la presencia de Dios y en compañía de Sus ángeles. En libertad nos reunimos. Participamos de un diálogo pactal en el cual Dios habla, y nosotros, en Su compasiva misericordia, respondemos. Qué maravilloso es leer en el Salmo 25: «La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer Su pacto.»

Esto nunca debe volverse algo común para nosotros. Hay muchos que adoran en secreto y corren peligro de perder la vida. Cristianos están siendo asesinados cada día. En nuestro propio contexto, la hostilidad contra la fe cristiana va en aumento. Nos reunimos para declarar la alabanza de Dios, pero más importante aún, para oírle a Él. La proclamación de la Palabra leída y predicada sigue siendo el centro de nuestra adoración. Hay cosas que debemos oír y debemos saber. Pecado, salvación, servicio. Culpa, gracia, gratitud. Ruina, redención, renovación. Estos son asuntos esenciales que nos conducirán por la senda de una vida dispuesta de todo corazón para el SEÑOR.

Al reunirte con el SEÑOR y Su pueblo, agradécele por haberse revelado a ti—hablándote a través de Su creación y de manera aún más directa por medio de Su preciosa Palabra.

«Cor meum tibi offero, Domine, prompte et sincere», que se traduce como: «Mi corazón te ofrezco, oh Señor, pronta y sinceramente» (Lema de Calvino).

Sugerencias para la oración:
«Enséñame, Señor, a obedecer Tu ley;
que aprenda a conocerte, y en presencia Tuya
sirviéndote con gozo, cantar Tus alabanzas
y exaltar Tu gloria» (HPH 529:2).

VIVIR PARA JESÚS: parte 2

SÁBADO, 24 DE ENERO

Lectura bíblica: Romanos 12

2 Corintios 5:15 «Y por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para Aquel que murió y resucitó por ellos».

1– Vivir para Jesús una vida de fidelidad,
buscando honrarle con en todo lo que hago;
rindiéndole lealtad con alegría de corazón y libertad,
Este es el camino de bendición para mí.

Coro:
¡Oh Jesús, Señor y Salvador, me entrego a Ti!
Pues Tú en tu expiación te entregaste por mí.
No tengo otro Amo, mi corazón será tu trono;
mi vida doy, para vivir en adelante,
Oh Cristo, solo para Ti.

2– Vivir para Jesús que en mi lugar murió,
llevando en el Calvario mi pecado y mi desgracia
Tal amor me constriñe a responder a su llamado
seguir su guía y darle mi todo.

Este himno habla del exigente pero bienaventurado llamado de vivir para Jesús. Es un eco de muchas Escrituras, incluidas las de nuestras lecturas de hoy. Vivir para Jesús significa que no nos avergonzamos de confesar Su Nombre. Es dedicar nuestra atención a la Palabra de Dios y orar con enfoque.

Gracias al Señor, podemos anticipar con gozo el Día del Señor mañana, donde una vez más seremos animados a vivir para Jesús. Sí, vivir para Jesús es un altísimo llamado, para el cual necesitamos mucha ayuda desde lo alto. Oremos por una vida que agrade a Dios. Confía y obedece, porque no hay otra manera de hallar gozo en Jesús sino confiando y obedeciendo. ¡Que el SEÑOR nos halle fieles!

Sugerencias para la oración:
«Dame poder, Señor, con gozo y prontitud,
para cumplir Tu ley con toda rectitud.
Haz que al hacer el bien, lo haga con valor,
y Tú, en Tu gran bondad, des fruto a mi labor.» (HPH 523:2).

VIVIR PARA JESÚS: parte 1

VIERNES, 23 DE ENERO

Lectura bíblica: Mateo 25:31-46

Mateo 16:24 «Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.»

¿Cómo describirías lo que significa vivir para Jesús, quien pagó el precio de la expiación y dio Su vida para que nosotros recibiéramos la nuestra? Jesús, quien intercede por nosotros a la diestra del Padre celestial. Jesús, quien ha de venir otra vez. Ciertamente, en una breve meditación no podemos agotar lo que implica vivir para Jesús. Nuestras lecturas bíblicas son claras. Son desafiantes. Vivir para Jesús es morir (continuamente) al pecado. Vivir para Jesús implica saber dónde está nuestro verdadero tesoro. Es una vida de arrepentimiento y fe. Somos soldados de la cruz, seguidores del Cordero. Es confesar el Nombre de Cristo, presentarnos como sacrificio vivo de agradecimiento, usar nuestros dones con prontitud y gozo para servir y edificar a otros creyentes. Es vivir en Su mundo como portadores de luz, hablar a favor de la justicia bíblica y recordar que somos Sus embajadores.

Nadie puede servir a dos señores. Debemos pedir con oración la ayuda del Señor para andar en «caminos humildes de libre servicio». Se trata de ser intencionales en «mantener la fe dulce y firme, en una confianza que triunfa sobre el mal» (cf. PH 450 -1959). Estemos en oración por fuerza para hoy y una esperanza radiante para el mañana, para ser hallados fieles a la santísima fe.

«¡Oh, sol hermoso, y luna hermosa, y estrellas hermosas, y flores hermosas, y rosas hermosas, y lirios hermosos, y criaturas hermosas, pero oh, diez mil veces más hermoso mi Señor Jesús!» —John Flavel

Sugerencias para la oración:
«Toma, Señor, mi amor; lo rindo a Ti,
tesoro fiel que guardo para Ti.
Tómame a mí, y sea en todo, sólo,
todo para Ti, sólo para Ti.» (HPH 538:6).