VIERNES, 10 DE OCTUBRE
Lectura bíblica: Romanos 3:19-26; Tito 1:10-16
Tito 1:15: «Todas las cosas son puras para los puros; mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro, pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas».
Si los mitos judíos específicos tenían que ver con el matrimonio y con qué clases de alimentos se les permitía comer, entonces lo que Pablo tiene en mente es que los cristianos sean cristianos en sus matrimonios, y que den gracias a Dios por la comida que se les ha dado por Su bondad y providencia. Los que están en Cristo pueden dar gracias a Dios por Sus buenos dones y vivir para Él en todas sus relaciones. Jesús dijo: «Todo os será limpio» (Lc 11:41).
Vivimos en un mundo muy legalista. Hay toda clase de reglas nuevas sobre lo que se puede decir y cuándo se puede decir, o sobre lo que no se puede decir y cuándo no se puede decir. Ciertas clases de personas tienen privilegios sociales de palabra y acción que a la mayoría de nosotros no nos concede la turba de la justicia social. Es asombroso cómo la sociedad occidental se apartó gradualmente de la Ley de Dios solo para reemplazar la moralidad y la pureza de Dios con una versión humana distorsionada. La pureza no puede ser meramente externa; si lo fuera, entonces aun las mentes y conciencias de los incrédulos podrían ser cambiadas por simples ajustes de conducta.
La verdadera pureza es interna y moral (véase Mr 7:15). Solo Jesús puede hacernos puros por Su sangre y justicia. Como pueblo purificado en Cristo, actuemos con pureza en la iglesia, en nuestros matrimonios, en la escuela, en el trabajo, y con todos los buenos dones de Dios, en rectitud moral.
Sugerencias para la oración: Ora por pureza en tu iglesia, matrimonio y familia. Ora por corazones agradecidos al recibir y usar los buenos dones de Dios, confiando en que Él nos dará todo lo que necesitamos.
