DÍA DEL SEÑOR, DOMINGO 25 DE ENERO
Lectura bíblica: Salmo 25
Salmo 99:5 «Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de Sus pies; Él es santo.»
Hoy, por la gracia de Dios, nos unimos con otros creyentes como el cuerpo de Cristo. ¡El mejor día de la semana, emblema del descanso eterno! Es una inmensa bendición congregarnos en la presencia de Dios y en compañía de Sus ángeles. En libertad nos reunimos. Participamos de un diálogo pactal en el cual Dios habla, y nosotros, en Su compasiva misericordia, respondemos. Qué maravilloso es leer en el Salmo 25: «La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, y a ellos hará conocer Su pacto.»
Esto nunca debe volverse algo común para nosotros. Hay muchos que adoran en secreto y corren peligro de perder la vida. Cristianos están siendo asesinados cada día. En nuestro propio contexto, la hostilidad contra la fe cristiana va en aumento. Nos reunimos para declarar la alabanza de Dios, pero más importante aún, para oírle a Él. La proclamación de la Palabra leída y predicada sigue siendo el centro de nuestra adoración. Hay cosas que debemos oír y debemos saber. Pecado, salvación, servicio. Culpa, gracia, gratitud. Ruina, redención, renovación. Estos son asuntos esenciales que nos conducirán por la senda de una vida dispuesta de todo corazón para el SEÑOR.
Al reunirte con el SEÑOR y Su pueblo, agradécele por haberse revelado a ti—hablándote a través de Su creación y de manera aún más directa por medio de Su preciosa Palabra.
«Cor meum tibi offero, Domine, prompte et sincere», que se traduce como: «Mi corazón te ofrezco, oh Señor, pronta y sinceramente» (Lema de Calvino).
Sugerencias para la oración:
«Enséñame, Señor, a obedecer Tu ley;
que aprenda a conocerte, y en presencia Tuya
sirviéndote con gozo, cantar Tus alabanzas
y exaltar Tu gloria» (HPH 529:2).
