SÁBADO, 13 DE DICIEMBRE
Lectura bíblica: Isaías 45:20-25
Lucas 2:10-11: «Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor».
El ángel proclama el nacimiento de «un Salvador». Si le preguntas a las personas: «¿De qué necesitas ser salvo?», podrían responder: «Del cáncer, de deudas crecientes, de una adicción, de una persona tóxica, de la depresión y la ansiedad, de los altos impuestos, del gobierno corrupto, del duelo insoportable, de malos hábitos, de la lujuria, del enojo», etcétera.
Nuestro Salvador Jesús salvará a su pueblo de todas estas cosas y muchas más. Pero, por encima de todo, necesitamos un Salvador que nos libre del pecado: de nuestra culpa, nuestra corrupción y del juicio de Dios contra ello.
Necesitamos que Jesús nos salve de la culpa del pecado. Jesús, nuestro Sustituto, vivió la vida que debimos haber vivido y murió la muerte que merecíamos, para quitar nuestro pecado y la ira de Dios contra él. Cuando confesamos nuestro pecado y clamamos por misericordia, Dios nos perdona y nos justifica.
Necesitamos que Jesús nos salve del poder del pecado. Pablo exclama: «¡Miserable de mí! ¿Quién me librará de este cuerpo de muerte? Gracias doy a Dios, por Jesucristo Señor nuestro» (Ro 7:24-25a).
Necesitamos que Jesús nos salve de la miseria del pecado: todas las miserias que entraron en el mundo por causa del pecado, incluida la muerte misma. Todos los que pertenecen a Cristo por la fe tienen esta esperanza: Él regresará para hacer nuevas todas las cosas. Enjugará las lágrimas de todos los ojos y quitará todas las miserias que las causan.
«Y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados» (Mt 1:21b).
Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por el don de Jesús nuestro Salvador y por todo lo que nos libra. Ora para que te salve a ti y a otros de la culpa, el poder y las miserias del pecado.
