VIERNES, 14 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: 2 Timoteo 3:1-9
2 Timoteo 2:25b–26: «Dios les conceda quizá que se arrepientan para conocer la verdad, y que se escapen del lazo del diablo, en que están cautivos a voluntad de él».
Sabes que vivimos en los últimos tiempos. La señal más clara es que los hijos son desobedientes a sus padres. Esto es precisamente lo que Pablo escribió a Timoteo. Es una evidencia de que la impiedad ha aumentado tanto en la tierra que los padres han descuidado su deber de enseñar a sus hijos el temor del Señor.
Muchos de los hombres a quienes sirvo nunca han oído hablar de Dios, de la creación, del amor ni del pecado. Hay una profunda ignorancia donde debería haber instrucción bíblica desde la niñez, enseñando sobre Jesús. De vez en cuando oigo de algún hombre que, al acudir por iniciativa propia a un estudio bíblico, atribuye su interés por las cosas de Dios a una abuela o madre que oraba por él.
En un cliché repetido, las películas o programas de televisión suelen mostrar al hijo como más inteligente que sus “torpes” padres. Es ingenioso, irrespetuoso, rebelde e ingrato. Casi parece que el guionista hubiera leído 2 Timoteo para crear el retrato del hijo ideal del mundo: en rebelión contra Dios y camino al infierno.
El mundo dice: «Sé diferente», pero, irónicamente, exige conformidad a sus normas: usar jeans de marca o comprar la colonia de moda. La Biblia enseña que, si quieres ser verdaderamente único, sé amante de Dios. Si quieres vivir y saber que tu vida tiene propósito, escucha y obedece la enseñanza de tus padres piadosos. Tales hijos escapan de las trampas del diablo, quien solo busca destruir y matar.
Sugerencias para la oración: Arrepiéntanse, hijos, si han estado en rebelión contra Dios y contra sus padres. Pidan al Espíritu de Dios que les conceda un corazón dispuesto, humilde y enseñable.
