LUNES, 3 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Salmo 37:1-7
Proverbios 19:2: «El alma sin ciencia no es buena, y aquel que se apresura con los pies peca».
Un buen amigo, corredor de maratones, dirá que un corredor debe tener tanto una meta como una línea de llegada. ¿Puedes imaginar a un maratonista que se proponga correr 42.195 km sin saber dónde está la meta? Sería una locura. Un corredor no comienza una carrera sin conocer su propio ritmo, aquel que puede sostener durante toda la carrera. El entrenamiento riguroso que ha realizado en el pasado lo guía.
El Salmo 37 enseña al creyente a ignorar la creciente marea del mal que lo rodea. En lugar de dejarse tentar a comprometerse o tratar de averiguar hasta qué punto puede alinearse con el mundo y aun así cruzar la meta como cristiano, debe preguntarse junto con el salmista: «¿Me estoy deleitando en Jehová?». Un creyente así, habiendo cruzado la línea de llegada, anhela oír a su Padre decirle: «Bien, buen siervo y fiel». No hay carreras sin rumbo ni vueltas en círculos, sino una línea recta de visión hacia la meta: el deleite eterno en la presencia de Dios.
¿Con qué rapidez o lentitud corres? Proverbios enseña al cristiano a no dejar que sus pies corran más rápido de lo que su discernimiento le permite afirmar el paso. Más bien, el creyente debe reconocer que el mundo llama al bien mal y al mal bien. Afirmar el paso en la fe requiere crecer en el conocimiento del Señor, lo cual se logra conociendo Su Palabra tan profundamente que puedas avanzar en medio de un mundo lleno de problemas.
Sugerencias para la oración: Confiesa tus deseos errados y arrepiéntete de las áreas de tu vida en las que has hecho concesiones al pecado. Pide al Espíritu de Dios que renueve tu fe para que puedas ver con claridad la línea de llegada y correr esta vida para la gloria de Dios.
