MIÉRCOLES, 5 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Colosenses 4:2-6
Salmo 146:7b-9: «Jehová liberta a los cautivos; Jehová abre los ojos a los ciegos; Jehová levanta a los caídos; Jehová ama a los justos. Jehová guarda a los extranjeros; al huérfano y a la viuda sostiene, y el camino de los impíos trastorna».
Los Salmos son el libro de oración del pueblo de Dios. Enseñan a los creyentes a orar. Los 150 Salmos ofrecen temas sobre los cuales los creyentes pueden orar. Incluso esta breve cita del Salmo 146 ofrece una amplia variedad de asuntos de oración. Oraciones como estas ayudarán a los creyentes jóvenes a superar la banalidad que a menudo se escucha en las oraciones.
Los creyentes usan clichés como: «Bendice las manos que prepararon estos alimentos». Uno de mis favoritos es: «Te lo presentamos delante del Señor» (no revelaré mi peso, pero puedo asegurar que la mayoría de las personas que oran por mí no podrían levantarme). También se suele decir: «Sé cercano a…» seguido del nombre de la persona. Pero Dios siempre está cerca de Su pueblo. Entonces, ¿qué significa realmente esa petición?
Pablo enseñó a los creyentes a orar para que se abrieran puertas al Evangelio. Instó a las iglesias a pedir a Dios que él (y todos los que testifican de Jesús) pudieran hablar con claridad al proclamar el Evangelio. Los creyentes que siguen a Jesús necesitan Su poder para andar con sabiduría. Hay muchas cosas que llenan nuestro tiempo; un antiguo compañero de oración solía decir: «Señor, ayúdame a aprovechar bien mi tiempo para Tu reino». Es tentador orar con descuido o sin propósito. Examínate en cuanto a cómo oras.
Los que pertenecen a Dios y lo conocen crecerán en su vida de oración. La oración es el latido vital de nuestra relación con el Rey. Cuanto más conocen los creyentes a Dios, más íntima y completa será la variedad de asuntos que le presenten en oración.
Sugerencias para la oración: Pide que el Espíritu de Dios despierte en ti, como creyente, una santa conciencia de los diversos asuntos que puedes presentar a Dios en oración, y que te conceda una comunión más profunda con Él.
Banalidad significa ‘falta de sabor o frescura’.
