JUEVES, 6 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: Lucas 6:12-16
1 Tesalonicenses 5:16-19: «Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. No apaguéis al Espíritu».
Detente y medita en esto. Antes de escoger a los discípulos, Jesús pasó toda la noche orando, sin duda suplicando a Su Padre celestial que le concediera elegir a los hombres correctos. Como hombre, Jesús necesitaba sabiduría y dirección del Padre para tomar decisiones justas. Jesús recibió el Espíritu Santo sin medida (Jn 3:34). En el poder del Espíritu, Jesús se entregó plenamente a la voluntad de Su Padre y pidió las respuestas que necesitaba. El Evangelio de Lucas registra más de una docena de ocasiones en las que Jesús se apartó a lugares desiertos para orar.
Tú también eres propenso a la tentación de no orar. Las excusas abundan: no hay tiempo, demasiado trabajo, no sé por qué orar. La lectura de 1 Tesalonicenses ofrece una guía útil. La oración incluye regocijo. Recita Isaías 12: es un breve pasaje que muestra cómo se ve el verdadero gozo (vamos, léelo). Ora con acción de gracias. Aquí tienes algunos motivos para agradecer: la vida en Cristo, la nueva esperanza, tu familia en Cristo. En distintos momentos del día, da gracias a Dios. Pide al Espíritu, conforme avanza el día, discernimiento para tomar decisiones morales correctas en el trabajo, hacer lo bueno en lugar de lo popular o fácil en la escuela, y mostrarte fiel a Dios en tu vida diaria.
¿Cómo evitó Jesús el mal? ¿Cómo no cayó en las trampas de tentación cuidadosamente tendidas por el diablo? Perseveró en oración. Coloca recordatorios en tu teléfono para orar en diferentes momentos del día. Al hacerlo, descubrirás que hablar con Dios se vuelve cada vez más natural.
Sugerencias para la oración: Pide al Espíritu de Dios que abra tu mente y corazón para que no apagues Su obra en tu vida. Busca razones a lo largo del día para dar gracias a Dios y preséntaselas en oración. Ruega a Dios que te dé el deseo y la disciplina de ser un creyente que ora sin cesar.
