JUEVES, 13 DE NOVIEMBRE
Lectura bíblica: 2 Timoteo 1:3-7
1 Samuel 1:27-28: «Por este niño oraba, y el Señor me concedió lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también al Señor; todos los días que viva, será del Señor».
La decadencia de nuestra sociedad incluye el menosprecio y la degradación del papel de la mujer. La misma sociedad que afirma que las mujeres son importantes es la que permite el aborto para eliminar a las hijas en favor de un posible hijo varón. Es una abominación. En la Biblia, Dios creó a Adán y a Eva, varón y hembra, a Su imagen. Tanto el varón como la mujer, portadores de Su imagen, son preciosos a Sus ojos.
Considera a las mujeres en la vida de Timoteo: su abuela Loida y su madre Eunice. Ellas enseñaron a Timoteo a conocer al Señor Jesús. O piensa en Ana, quien oró fervientemente por un hijo, y con gran compasión, el Señor respondió su oración dándole a Samuel. Al seguir leyendo, vemos que Dios le dio además tres hijos y dos hijas más. Es evidente que ella fue una madre fiel en Israel, mientras que Elí, el sacerdote, fue un padre infiel. Los hijos de Ana fueron una bendición del Señor. Para honrar a Dios, ella dedicó a Samuel al Señor. En cambio, la falta de disciplina de Elí y su desconexión espiritual (como implica 1 Samuel 3:1) provocaron que sus hijos fueran desobedientes.
El papel de la mujer es fundamental en el hogar de la fe. Las mujeres instruyen a los hijos en los caminos del Señor. Son una influencia piadosa, cuyo trabajo es especialmente vital cuando, como en el caso de Timoteo, el padre no es creyente. Una esposa piadosa ejerce gran influencia sobre su esposo. Las mujeres, solteras o casadas, también pueden discipular a otras mujeres, edificando así todo el hogar de la fe.
Sugerencias para la oración: Da gracias a Dios por las mujeres en tu vida y en tu congregación que reflejan la luz de Jesucristo. Ora por ellas, casadas o solteras, para que sean bendecidas y fortalecidas en nuestra preciosa fe.
