AFÉRRATE A ESOS PAPELES DE CIUDADANÍA

DOMINGO, 16 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Filipenses 3:12-21

Filipenses 3:14-15: «Prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Así que, todos los que somos perfectos, esto mismo sintamos; y si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios».

A salvo al término de otra semana, Dios nos ha traído al bendito día domingo, en el cual, además de la devoción personal y familiar diaria, los creyentes tienen el privilegio de congregarse con Su pueblo y adorarlo. Toda adoración de este tipo es un ensayo previo para la gloria venidera. Como Pablo lo afirmó con tanta claridad, nuestra ciudadanía, ahora mismo, está en los cielos. Esperamos el regreso de Jesucristo desde la gloria y ser arrebatados con Él hacia los nuevos cielos y la nueva tierra.

Como escribió Pablo, sabemos que el premio de la vida, aquí y ahora, consiste en andar en estrecha comunión con Jesucristo. Toda enseñanza e instrucción que el Espíritu ha dado en el pasado se incrementará al seguir escuchando la Palabra predicada. Por medio de ello, la santificación del creyente crece. El domingo recuerda al creyente que su vida no le pertenece. No existe tal cosa como “tiempo libre” o “tiempo para mí”. Todos tus días se viven bajo la mirada atenta y misericordiosa del Señor del cielo y de la tierra. Él está llevando tu vida hacia la perfección en Cristo, de modo que, en el momento que Él disponga, serás llevado a Su presencia.

Los cristianos reconocen que la vida es más que dinero, política, casas, vacaciones, jubilación o tiempo con la familia. Aunque vivimos ahora en la tierra, somos refugiados, personas desplazadas, anhelando las moradas eternas junto al Padre. El culto público te une con otros que también se aferran firmemente a los papeles de ciudadanía que les fueron otorgados en Jesucristo. Muy pronto Él volverá. ¡Qué gozo santo nos espera!

Sugerencias para la oración: Ora para que la adoración pública y privada de hoy despierte en ti un anhelo más profundo de una vida más plena con Jesús ahora, y una mayor anticipación de la vida eterna con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

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