TENTADOS A TODO TIPO DE CHARLA OCIOSA

JUEVES, 20 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Hechos 2:40-47

Marcos 5:18-19: «Al entrar Él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con Él. Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: «Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti»».

Un amigo y yo tenemos la costumbre de ir al mercado de Moncton todos los sábados por la mañana. Es un lugar muy concurrido, con una gran variedad de comidas internacionales. Hace unas semanas, él me sorprendió con una observación: «Antes recogíamos la comida, orábamos, y mientras comíamos hablábamos de nuestra vida con Dios. ¿Por qué ya no lo hacemos?» Muy cierto. Solíamos hablar de nuestras rutinas devocionales, de las lecciones que el Espíritu nos enseñaba por medio de la lectura bíblica o los sermones que habíamos escuchado. Procurábamos discernir la mano de Dios manifestada en los sucesos de nuestros días ordinarios.

Es muy fácil perder el enfoque en Dios en medio de nuestras rutinas diarias. Creo que también es fácil descuidar nuestras conversaciones sobre Dios y dejar de compartir nuestro testimonio con otros, especialmente con los más cercanos. Hay tantos temas que llenan nuestra mente: política, guerras y muchas trivialidades. Lo que más me llama la atención en estas lecturas de Hechos y Marcos es la disposición de los nuevos convertidos a compartir el evangelio. Cuando Jesús regresó a la región de Decápolis, las multitudes acudieron a Él, en lugar de rechazarlo. Seguramente, el ex endemoniado tuvo una enorme influencia entre los suyos.

Los nuevos creyentes son contagiosos. No pueden evitarlo. Ante el conocimiento de Jesús y el gozo que tienen en Él, se sienten impulsados a compartir su fe. ¿Cómo son tus conversaciones? ¿Hablas de Jesús aquí, allá y en todo lugar? Me alegré de que mi amigo me exhortara a volver a practicar los sábados como un tiempo de oración y comunión.

Sugerencias para la oración: Pide la dirección del Espíritu para que abra puertas a conversaciones sobre Jesús y tu fe en Él, y que tales conversaciones ocurran primero en casa, y luego entre compañeros, amigos, vecinos y conocidos. Ora para ser valiente como aquellos que aparecen en los pasajes de hoy.

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