TENTADOS EN LA GENEROSIDAD

MARTES, 25 DE NOVIEMBRE

Lectura bíblica: Mateo 6:1-4

Miqueas 6:8: «Oh hombre, Él te ha declarado lo que es bueno. ¿Y qué pide Jehová de ti? Solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios».

La Navidad se acerca. Pronto escucharás a voluntarios con campanas en los centros comerciales. Tu bandeja de entrada se llenará de peticiones de organizaciones benéficas locales. Conozco una fundación en mi comunidad que tiene un muro de honor donde se destacan los donantes más generosos. En el vestíbulo, se ven los nombres de los donantes de nivel oro, impresos en letras grandes sobre placas doradas. El mismo honor se concede a los donantes de nivel plata en placas plateadas, y a los de niveles inferiores en placas de bronce.

¿Por qué están dando esos donantes? Bien podría parecer que están proclamando su generosidad para que todos la vean. ¿Qué te motiva a ti a donar a la caridad? El pasaje que tenemos ante nosotros hoy ordena a los creyentes practicar la justicia. La justicia, según la Biblia, incluye cuidar de las viudas y los huérfanos en su aflicción. También implica atender a los necesitados y ayudar a los extranjeros entre nosotros.

Es una obediencia ordenada. Si obedeces para que otros te reconozcan, entonces ya has recibido tu recompensa por esa obediencia. Los creyentes, a la luz de la gran gracia y compasión que Dios les ha mostrado en Cristo, son movidos por el Espíritu a ayudar a otros. Desde el rico depósito de su bondad, los creyentes desean mostrar el amor de Dios de formas prácticas y visibles, tanto a los de la familia de la fe como a quienes están fuera de sus muros, para que muchos sean atraídos a Jesús. El hecho de que el Padre vea lo que haces, es suficiente y es una gran bendición.

Sugerencias para la oración: Ora para que tú, como creyente, crezcas en una obediencia voluntaria para hacer justicia (es decir, cuidar de los pobres). Pide al Espíritu Santo que te ayude a examinar tus patrones y motivos de generosidad, para que des con un corazón puro y para la gloria de Dios.

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