LA MISIÓN DE DIOS PARA SU GLORIA

DOMINGO 1 DE MARZO

Lectura bíblica: Apocalipsis 21:1-8

Apocalipsis 21:3: «Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios con los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos como su Dios».

En el huerto de Edén, Adán y Eva vivieron en la presencia llena de amor de Dios. Como tales, participaron en Su vida, luz y amor y reflejaron esto el uno al otro y por todo el huerto. Esto hizo a Adán y Eva personas donde el cielo y la tierra se encuentran. Y esto hizo del huerto de Edén un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran. Como tales, Adán y Eva y el huerto de Edén reflejaron la gloria de Dios, Su presencia vivificante, iluminadora y llena de amor.

Con la caída en el pecado, todo esto cambió. Porque Adán y Eva vivieron fuera del huerto de Edén, ya no vivieron en la presencia llena de amor de Dios ni participaron en Su vida, luz y amor como solían hacerlo. Además, ya no vivieron en un lugar, ni fueron personas donde el cielo y la tierra se encuentran, que pudieran darse el uno al otro y a los que les rodeaban un encuentro con la presencia de Dios, Su gloria.

Sin embargo, Dios no tenía intención de dejar las cosas así. Inmediatamente declaró Su intención de emprender una misión para Su gloria. Todas las cosas serían hechas nuevas, donde Su pueblo y Su mundo volverían a morar en Su presencia llena de amor y serían personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran (Gn 3:15). A lo largo de la Escritura encontramos a Dios en esta misión para Su gloria. Al final de la Escritura, vemos que Dios logra la meta de esta misión para Su gloria. ¡Qué hermosa y alentadora misión es esta!

Sugerencias para la oración: Pide a tu Padre celestial que te muestre cómo Él está en una misión para Su gloria en tu vida.

Deja un comentario