ENTRAR EN EL REPOSO DE DIOS

MIÉRCOLES 4 DE MARZO

Lectura bíblica: Génesis 1:26-28

Génesis 1:28: «Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre la tierra».

Hasta ahora hemos visto que Dios creó para su gloria. Esto no solo significa que los seres humanos y la creación debían alabar a Dios, sino también que reflejarían la presencia vivificante, luminosa y amorosa de Dios. Además vimos que existe una relación entre la creación de Dios para su gloria y el reposo de Dios en el séptimo día. Dado que el séptimo día estaba destinado a durar para siempre, este día es la meta de la creación de Dios. En otras palabras, que el género humano y la creación alaben a Dios y reflejen su gloriosa presencia implica entrar cada vez más en la plenitud del reposo de Dios, disfrutando de la hermosa y armoniosa creación de Dios y celebrando el reposo y la paz que la creación de Dios irradia.

Génesis uno nos muestra cómo sería esto para Adán y Eva. Dios los hizo a su imagen, es decir, como sus representantes que reflejarían y encarnarían su presencia mientras cultivaban y mantenían el huerto del Edén. Además, Dios los bendijo, mandándoles ser fructíferos y multiplicarse, llenar la tierra y sojuzgarla. Esto significaba que Adán y Eva debían extender las fronteras del huerto del Edén por toda la tierra teniendo hijos y nietos y toda una familia extendida que difundiría la gloriosa presencia de Dios. Al hacerlo, el género humano y la creación entrarían cada vez más en la plenitud del reposo sabático de Dios, alcanzando la meta de Dios para la creación mediante su fiel vivir en la amorosa presencia de Dios y reflejando esta amorosa presencia mediante su obediencia de fe.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le capacite para difundir la vida del cielo siendo una persona donde el cielo y la tierra se encuentran.

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