ENCONTRAR REPOSO EN EL SEÑOR JESUCRISTO

SÁBADO 7 DE MARZO

Lectura bíblica: Hebreos 3:7-19; 4:11

Mateo 11:28: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar».

El miércoles notamos que Dios mandó a Adán y Eva a entrar en la plenitud del reposo sabático de Dios extendiendo las fronteras del huerto del Edén por toda la tierra mediante una familia extendida que difundiría la gloriosa presencia de Dios. Además, debían hacerlo sojuzgando la tierra y señoreando sobre ella. Ayer notamos que Adán y Eva fracasaron en cumplir esta tarea por su falta de obediencia.

Lo que les sucedió a Adán y Eva sucedió una y otra vez a lo largo de la historia. Por ejemplo, el pueblo de Israel también fue llamado a ser personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, reflejando la gloriosa presencia de Dios unos a otros y a las naciones que los rodeaban. Sin embargo, ellos también fracasaron en cumplir su tarea. Por consiguiente, muchos de la generación del desierto no entraron en el reposo de la Tierra Prometida, y los que sí entraron no alcanzaron la plenitud del reposo prometido de Dios que esa tierra era sombra. Los cristianos hebreos corrían el riesgo de cometer el mismo error. Por eso se les insta a esforzarse por entrar en la plenitud de este reposo.

Ellos y nosotros lo hacemos viniendo a Jesús y siendo unidos o ligados a él por la fe. Cuando lo hacemos, él no solo reproducirá su propio reposo sabático en nuestras vidas, capacitándonos para ser personas donde el cielo y la tierra se encuentran, sino que también nos conduce con seguridad a la plenitud de este reposo sabático en la tierra nueva.

Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le capacite diariamente para ir al Señor Jesucristo por la fe y experimentar el reposo que él da.

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