MARTES 17 DE MARZO
Lectura bíblica: 2 Reyes 17:6-23
2 Reyes 17:15b: «…y siguieron la vanidad, y se hicieron vanos, y fueron en pos de las naciones que estaban alrededor de ellos, de las cuales Jehová les había mandado que no hiciesen a la manera de ellas».
Dios animó a Abram a hacer una ruptura completa con su pasado, ir a la tierra de Canaán y ser bendición viviendo para el prójimo, las naciones, prometiéndole que haría de él una gran nación y que las naciones a su alrededor se identificarían con él y su Dios. De hecho, en él todas las familias de la tierra serían benditas. ¿Se cumplieron estas dos promesas en el Antiguo Testamento?
Bien, la promesa de llegar a ser una gran nación se cumplió, aunque Sarai era estéril y Abraham mismo tenía ya 75 años, y pasaron otros 25 años antes de que Isaac naciera. Sin embargo, Jacob tuvo doce hijos y viajó a Egipto con una familia de 70 personas. A su debido tiempo, Israel entró en Canaán con unos cuantos millones de personas bajo el liderazgo de Josué y alcanzó su punto más alto como gran nación durante el tiempo de David y Salomón.
Pero ¿qué pasó con la promesa de una comunidad internacional? ¿Bendijeron las naciones a Israel? ¿Estuvieron en buenos términos con Israel y se identificaron con esta nación y su Dios? ¿Se cumplió esta promesa en el Antiguo Testamento?
No, no se cumplió, porque Israel quería ser igual que las naciones. Eran idólatras, adorando y sirviendo a las cosas de este siglo en lugar de adorar y servir a Dios y a su prójimo y vivir para el otro siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, reflejando la gloriosa presencia de su Dios y atrayendo a otros a esta gloriosa presencia.
Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre si hay alguna idolatría en su vida que le impida vivir para el prójimo.
