MIÉRCOLES 18 DE MARZO
Lectura bíblica: Gálatas 3:1-14
Gálatas 3:9: «De modo que los de la fe son bendecidos con el creyente Abraham».
Israel fracasó en ser bendición para el mundo y en vivir para el prójimo siendo un pueblo y un lugar donde el cielo y la tierra se encuentran, pero Dios envió a su propio Hijo al mundo para hacer lo que Israel no logró hacer. El Señor Jesucristo reflejó perfectamente la gloriosa presencia de su Padre celestial siendo una persona donde el cielo y la tierra se encontraban de manera hermosa. Vivió perfectamente para el prójimo con los sacrificios de su vida y de su muerte. En él, todas las familias de la tierra son benditas cuando se identifican con él y son unidas a él por la fe. Cuando lo hacen, reciben el Espíritu Santo prometido, quien les capacita para vivir para el prójimo convirtiéndose en personas donde el cielo y la tierra se encuentran, porque el Espíritu Santo reproduce la vida del Señor Jesucristo en ellos como una vid reproduce su vida en las ramas, de modo que la misión de Dios para su gloria se lleva a cabo en ellos y por medio de ellos.
Lo que el Señor Jesucristo hizo con los sacrificios de su vida y de su muerte, lo hizo por usted como su sustituto y cabeza representativa. Lo que ha hecho por usted, ahora quiere hacerlo en usted mientras usted se entrega a él, abriéndose a que él entre en su alma con su Espíritu Santo de modo que él se haga carne y sangre en su vida. Y usted puede decir con el apóstol Pablo que ya no vive usted, sino que Cristo Jesús vive en usted (Gá 2:20).
Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial por el don del Espíritu Santo. Pídale que le capacite para vivir en el Espíritu, por la fe, de modo que ya no sea usted quien vive, sino Cristo Jesús quien vive en usted.
