JUEVES 19 DE MARZO
Lectura bíblica: Génesis 15:1-6
Génesis 15:3: «Dijo también Abram: Mira que no me has dado prole, y he aquí que será mi heredero un esclavo nacido en mi casa».
¿Alguna vez duda de que Dios tendrá éxito en su misión para su gloria, haciendo nuevas todas las cosas en un mundo donde su pueblo y su mundo volverán a morar en su amorosa presencia y serán personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran? Vivir en la presencia vivificante, luminosa y amorosa de Dios y reflejar esta gloriosa presencia a todos los que le rodean: todo esto es suyo como recompensa cuando usted considera las promesas de Dios como dignas de confianza y se entrega al Dios de esta promesa.
Abram también tiene sus dudas acerca de una promesa de Dios: que llegaría a ser una gran nación. ¿Cómo puede llegar a ser una gran nación si ni siquiera tiene un hijo y su esposa es estéril? A Abram se le pide creer esta promesa, pero esta promesa, humanamente hablando, no puede cumplirse. Así que Dios acude en ayuda de Abram, apareciéndosele en una visión, diciéndole que no tema, porque él es su escudo. Además, su galardón será sobremanera grande. Su promesa de que llegará a ser una gran nación es digna de confianza.
Entonces Dios saca a Abram fuera, le dice que mire al cielo e intente contar las estrellas. Dios le asegura a Abram que sus descendientes serían tan incontables como las estrellas del cielo. Abram creyó a Dios y Dios se lo contó por justicia, es decir, creer las promesas de Dios y entregarse al Dios de estas promesas es una actitud que hace justicia a su relación con Dios.
Sugerencias para la oración: Si tiene alguna duda sobre el cumplimiento de la misión de Dios para su gloria, pida a su Padre celestial que se las quite. Si no tiene dudas, pídale que siga librándole de ellas.
