LUNES 23 DE MARZO
Lectura bíblica: Mateo 26:26-29
Mateo 26:28: «porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados».
El sábado vimos que Dios hace un pacto con Abram según la costumbre de aquellos días, donde los socios del pacto cortaban animales por la mitad y luego pasaban entre esos animales, garantizando así su compromiso con el pacto que acababan de hacer o cortar.
Cuando el Señor Jesucristo instituyó la Cena del Señor, retomó la imagen de la sangre de los animales que se usaban para cortar un pacto (cf. también Éx 24:8). Dijo a sus discípulos que cuando bebieran de la copa durante la celebración de la Cena del Señor en memoria de él, esa copa con vino simbolizaba su sangre del pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Esto nos muestra que cuando Dios juró que si no cumplía su promesa de dar a Abram y a sus descendientes la tierra de Canaán, que era sombra del cielo nuevo y la tierra nueva, se cortaría a sí mismo por la mitad, quiso decir lo que dijo. Pues aunque Dios no necesitó cortarse a sí mismo por la mitad para cumplir su promesa de la posesión de la tierra de Canaán, a causa de nuestro pecado, sí necesitó cortarse a sí mismo por la mitad para cumplir la promesa de aquello de lo cual esta tierra era sombra: la plenitud del reino eterno de Dios. En la muerte del Señor Jesucristo, Dios se cortó a sí mismo por la mitad para quitar el obstáculo del pecado que nos impedía heredar el cielo nuevo y la tierra nueva.
Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial por la sangre del pacto que quitó el obstáculo de su pecado para que pueda recibir su recompensa de fe y entrar en el reino venidero del cielo.
