MARTES 24 DE MARZO
Lectura bíblica: Génesis 16:1-16
Génesis 16:4a: «Y él se llegó a Agar, la cual concibió».
El miércoles pasado escribí que si queremos tener éxito en ser bendición para el mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, necesitamos entregarnos al Señor Jesucristo, abriéndonos a su entrada en nuestras almas con su Espíritu Santo de modo que él se haga carne y sangre en nuestras vidas.
Para que Abram y Sarai tuvieran éxito en ser un segundo Adán y Eva que bendecirían al mundo y enfrentarían el problema causado por el pecado de Adán siendo personas donde el cielo y la tierra se encuentran, ellos también tendrían que vivir en el Espíritu y no en la carne. Sin embargo, nuestra lectura bíblica nos muestra que ambos eligen intencionalmente vivir en la carne en lo que respecta al cumplimiento de la promesa de Dios de hacerlos una gran nación. En lugar de esperar en Dios para que cumpliera su promesa a su tiempo, toman el asunto en sus propias manos e intentan cumplir la promesa de Dios a su manera, haciendo que Abram se llegara a Agar y engendrara un hijo con ella según la costumbre cultural de aquellos días.
Pero así no es como tenemos éxito en ser bendición para el mundo. Si queremos bendecir al mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran, necesitamos vivir en el Espíritu y no en la carne del mundo ni en la carne de nuestros propios corazones. Toda la miseria que el nacimiento de Ismael trajo consigo es clara prueba de esta verdad.
Sugerencias para la oración: Pida a su Padre celestial que le muestre dónde la carne del mundo o la carne de su propio corazón le está impidiendo tener éxito en ser bendición para el mundo siendo una persona donde el cielo y la tierra se encuentran.
