JUEVES 26 DE MARZO
Lectura bíblica: Génesis 17:1-8
Génesis 17:7: «Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y tu descendencia después de ti en sus generaciones, por pacto perpetuo, para ser tu Dios, y el de tu descendencia después de ti».
Cuando Dios hizo sus dos pactos con Noé, continuamente habló de hacer «mi pacto». Al hacerlo, Dios llamaba la atención sobre el hecho de que él se encargaría de que su compromiso con Noé, su familia y la creación, y su compromiso con su misión para su gloria, fueran cumplidos. Nada haría tambalear este compromiso.
Con este segundo pacto con Abram, Dios hace lo mismo. Continuamente habla de «mi pacto», esencialmente llamando la atención sobre el hecho de que, porque él es Dios Todopoderoso, él se encargará de cumplir las promesas que hizo a Abram para que él y sus descendientes puedan ser bendición para el mundo.
Porque el pacto de Dios con Abram es «su pacto» con él, Dios repite sus promesas a Abram de una manera más abundante y generosa que antes. Abram sería sobremanera fructífero y sería padre de una multitud de naciones. En consecuencia, Dios cambia el nombre de Abram para ponerlo en línea con este fructífero destino. Ya no se llamaría Abram, sino Abraham, que significa «padre de una multitud». Además, reyes saldrían de esta multitud de naciones de las cuales Abraham sería el padre. Es más, el pacto de Dios con Abraham sería un pacto perpetuo. El corazón de este pacto perpetuo es que Dios sería Dios para ellos. En otras palabras, siempre habrá descendientes de Abraham que vivirán en la amorosa presencia de Dios en el Espíritu y serán bendición para el mundo siendo personas y lugares donde el cielo y la tierra se encuentran.
Sugerencias para la oración: Dé gracias a su Padre celestial porque él cumplirá su propósito para usted y su iglesia en un cielo nuevo y una tierra nueva.
