JUEVES 2 DE ABRIL
Lectura bíblica: Juan 6:60-71
Lucas 22:3-4: «Y entró Satanás en Judas, por sobrenombre Iscariote, el cual era uno del número de los doce; y éste fue y habló con los principales sacerdotes, y con los jefes de la guardia, de cómo se lo entregaría».
Así como fue determinado de antemano por Dios que Cristo vendría a sufrir y morir para ser el Cordero pascual que compra la salvación para su pueblo, así también estaba ya ordenado que un discípulo, Judas, traicionaría a Jesús.
Nos preguntamos por qué Jesús escogería a Judas para ser uno de los doce. ¿Por qué no escoger a alguien más leal? Pero Jesús no vino a buscar una vida fácil, y las personas a quienes Jesús vino no son tan diferentes de Judas. Nos vemos a nosotros mismos en Judas: nos amamos a nosotros mismos, amamos el dinero y nuestra lealtad se desvía con facilidad. Quizás nos preguntemos por qué Jesús nunca mantuvo a Judas a distancia. Judas fue tratado igual que el resto de los discípulos, enviado a predicar y hacer milagros, y se le confió la bolsa del dinero. Pero este Judas traicionaría al Señor.
Esta traición es triste y desalentadora, pero no necesitamos preguntarnos quién tiene el control. Judas es responsable de sus actos, y sin embargo Dios sabía que esto sucedería y lo usará para llevar al Cordero prometido al altar y traer salvación a los pecadores. Esto es humillante para nosotros, pero también alentador. Es humillante ver que incluso alguien que estuvo tan cerca de Jesús prefirió traicionarle que creer en él. Necesitamos orar para que Dios nos dé ojos de fe. Pero esto también es alentador porque ningún enemigo ni traición pone un obstáculo delante de la obra de Dios. Dios traerá salvación, y aunque la gente se aparte, la misión de Jesús será cumplida y él será exaltado.
Sugerencias para la oración: Siempre estaremos rodeados de pecado mientras estemos en esta tierra. Ore para que Dios no nos deje ser apartados de él, sino que crezcamos en la fe, creyendo que nada puede impedir que el Señor obre la salvación y que pecadores como nosotros somos salvos por la gracia de Dios.
