JUEVES 9 DE ABRIL
Lectura bíblica: Lucas 22:47-53
Lucas 22:48: «Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?».
Un beso era un saludo común entre amigos cercanos, una señal de amor sincero. Nos preguntamos cómo Judas puede acercarse al que es verdadero y bueno y traicionarlo con un beso. Desafortunadamente, esta acción no es algo nuevo. Isaías 29:13 habla del pueblo de Dios que se acerca a Dios con su boca y le honra con sus labios, mientras su corazón está lejos de él.
Si somos sinceros, admitiremos que nosotros también somos culpables de esto. ¿Cuántas veces venimos a la iglesia, cantamos canciones que hablan de adorar a Dios, pero en nuestro corazón fantaseamos con algo que Dios aborrece, o murmuramos con enojo contra la providencia de Dios? Cuando nuestros corazones aman cualquier cosa más que a Jesús, no solo nuestra adoración es falsa, sino que traicionamos al Señor.
Judas traicionó a Jesús porque se amaba más a sí mismo. Jesús lo sabía y por eso advirtió a Judas, preguntándole: «¿Con un beso entregas al Hijo del Hombre?». Cuando en nuestros corazones no amamos al Señor, sino que amamos más otras cosas, debemos oír la advertencia y arrepentirnos. El Salmo 2 cierra con el llamado a «honrad al Hijo… para que no perezcáis en el camino». Sí, honrad al Hijo. No con un beso de traidor, sino con temor y temblor, con un corazón humilde de amor sincero, buscando el perdón y la gracia de Cristo. Honrad al Hijo, recordando que Cristo se dejó a sí mismo indefenso y fue entregado a la muerte, para que aquellos que confiesan su pecado puedan encontrar perfecto perdón en Cristo.
Sugerencias para la oración: Ore para que el Señor le dé un corazón que aborrezca el pecado y los ídolos, y que le ame a él por sobre todo. Ore para que el Señor le ayude a amarle con todo el corazón.
